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José Lop

El precio del compadreo

Es único en Europa, la que yo conozco, nuestra supresión de las fórmulas de respeto, usted, señor, doctor, etc. e imponer por obligación el tuteo. Son los más ceremoniosos los franceses y más parcos, austeros, todos los demás, los ingleses que no tienen en su idioma el usted, añaden los genéricos sir y madam. Yo al regresar a España -más de treinta años en el extranjero- tenía automatizado en mi lenguaje, en mi manera espontánea de comunicarme el usted para todos adultos desconocidos o con los que no tenía un trato familiar, llamaba poderosamente la atención, pensé que tenía que hacer un esfuerzo para cambiarlo, pero decidí que hacer un esfuerzo para empeorar no era lo más inteligente, hasta la fecha he llamado siempre a todos los médicos doctor.

Estas fórmulas no son casuales, están ahí para crear una barrera de protección, una distancia entre los interlocutores, y cuando las derruimos y hacemos del doctor Manolo y del profesor Perico, en situaciones de desacuerdos, que pueden ser tensas, el paso a palabra mayores y hasta la violencia es muy fluido, demasiado. Esto ha llevado a una situación donde las agresiones son cotidianas, los maestros no se atreven a reprender a los niños –algunos le tienen miedo al colegio- y en los hospitales hay ya más personal de seguridad que enfermeras.

Este totum revolutum donde nadie entiende el papel y el lugar que le corresponde, donde se confunde la igualdad de derechos con la igualdad de funciones, la libertad de opinión con igualdad de opinión, donde los necios e ignorantes quieren dar lecciones a los discretos y expertos no aporta nada y yo diría que es pernicioso y destructivo.

Invito a todo el que me califique de antiguo y carca a ser consecuente y que se presente con un coloquial y castizo "que pasa contigo tío" ante un juez o un control de tráfico.

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