J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Pilar Batanero

Horror

Hoy toca hablar de lo que toca... el horror del terrorismo. Nos toca de cerca, seguro que todos los que leen estas líneas han estado en la Rambla o en el paseo marítimo de Cambrils, incluso en ambos sitios. Todos distinguimos los sitios por donde hemos pasado alguna vez, o muchas, y nos corre un escalofrío por la espalda pensando que no nos ha tocado de casualidad.

Eso precisamente es lo que buscan los terroristas, que se nos meta el miedo en el cuerpo. Y ciertamente tenemos miedo, pero no debemos dejarnos vencer por él. Por eso, cuando veo la Rambla llena de gente de nuevo, con las tiendas, los kioskos y llena de vida, o el paseo Marítimo de Cambrils con las terrazas abarrotadas de veraneantes otra vez me llena de satisfacción.

No entiendo lo que quieren, ni lo que buscan. No entiendo los métodos para conseguir lo que pretenden. No les entiendo. Como no entiendo que ahora miren a todos los musulmanes con desconfianza. Como en toda tierra de garbanzos, entre los musulmanes hay de todo, buena gente y mala gente, y, afortunadamente, las buenas personas son abrumadora mayoría.

Nos podrá gustar más o menos que las mujeres lleven velo (a mi personalmente no me gusta) pero yo recuerdo a las señoras mayores de nuestro pueblo, siempre con los pañuelos en la cabeza, y de eso no hace tantos años. Que hagan el ramadán a mi me da igual, también hacen los cristianos ayuno y abstinencia en cuaresma... Quiero decir que las costumbres de sus casas me parecen estupendas siempre que no atenten contra la dignidad de las personas o sean falta o delito... Cada uno vive como quiere, y si eso lo quiero para mi, he de respetarlo en los demás.

Pero el derecho a la vida es lo más sagrado. Algunos dicen que esto es la guerra santa, exigen más métodos, que el ejército salga a la calle... pero no entiendo muy bien para qué... porque no sabemos quienes son nuestros enemigos. Porque para parar a 12 descerebraos no hace falta un batallón de infantería. No sé que se necesita, pero a mi no me daría tranquilidad ver a los tanques en la calle, ni más personas armadas.

El origen de todo esto habrá que buscarlo lejano en el tiempo, seguramente cuando algún gobierno de algún país, envió armas y formó a algunas milicias para combatir a otro país del cual no era muy amigo, y sobre todo, para beneficiarse de algunos recursos económicos...

Nadie tiene la solución, porque imagino que si alguien la conociera o conociese ya estaría aplicada.



Compartir

 

-