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José Lop

Esto también es islam

En las repetidas imágenes que nos muestran las cámaras después de los atentados terroristas de inspiración islámica, siempre aparece un pequeño grupito de muchachas jóvenes con velo, niños, alguna mujer y algún responsable político de la comunidad musulmana, pienso que para evitar daños, los hombres brillan por su ausencia. Quiero resaltar en primer lugar el valor de esas muchachas, pues el acoso, la persecución y la violencia que sufren en algunos lugares son terrible, hay ciudades en Europa con pegatinas en los barrios donde residen diciendo que en esa zona rige la sharía y agreden a las muchachas disidentes, con vestimenta europea.

Todas ellas muestran carteles que dicen: Esto no es el Islam, pero en eso se equivocan, esto es también Islam, es una parte importante,  aproximadamente un 20% de los 1.200 millones de musulmanes son seguidores y propagan corrientes fundamentalistas, y son estas versiones violentas las que nutren de ideología y motivación a todos los movimientos terroristas, desde el Abu Sayyaf de Filipinas hasta el Boko Haram de Nigeria.

También se equivocan cuando afirman: El Islam es paz. Predica la paz entre los creyentes, sin éxito, conocemos las noticias e imágenes de los innumerables conflictos entre ellos con terribles ataques terroristas todos contra todos, en Pakistán, Afganistán, Siria, Iraq..., podemos ver y oír a un grupo disparando a otro al grito de: Allau akbar, (Alá es el más grande) este le responde con el mismo grito, y un tercero dispara a los dos con la  misma consigna. Los asesinatos masivos, la crueldad sádica, medieval, es tradición: El FIS de Argelia, Sadam Husein, Al Asad, padre e hijo. Esta es su paz.

Respecto a los infieles ni es pacífico ni tolerante, obliga a estos a la conversión, primero por convencimiento, sino por sometimiento; si los declaran enemigos de la fe, están los creyentes obligados a la guerra santa, y todas las armas son válidas.

Es irrelevante la masa de musulmanes que considera la religión, su fe, como una cosa privada que quieren practicar en paz, a buen seguro una inmensa mayoría, permanecen amagados invisibles, lo determinante es la minoría violenta causando muertes y destrucción entre moros y cristianos y que se adueña del espacio público.

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