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José Luis Pueyo
Viernes, 22 de Septiembre de 2017 00:00

Uno sólo conserva lo que no amarra

Nos lo explica Jorge Drexler en su canción Mi guitarra y vos, al igual que nos lo han recordado a lo largo y ancho de los tiempos otros muchos músicos y poetas, así como todo tipo de gente con un poco de sentido común. Cuando le pones una cadena a alguien, la reacción inmediata será intentar huir. Si le dejas la puerta abierta para que se vaya cuando le plazca, no tendrá ninguna necesidad de partir si se siente minimamente a gusto. Apliquemos esto a cualquier escena de la vida, y veremos como funciona con toda naturalidad.

Si se hubiera aplicado esta sencilla premisa al asunto de Cataluña, ahora mismo no estaríamos en el punto en el que nos encontramos. En el instante de escribir esto, la Guardia Civil acaba de detener a 14 altos cargos de la Generalitat. No sé lo que pasará en las próximas horas. Miedo me da. Pero sí sé lo que hubiera sucedido si la actitud del gobierno central hubiera sido otra desde hace años. Lo decía ayer Manuela Carmena en una entrevista en la Sexta: las leyes tienen que estar al servicio de los ciudadanos, y no al revés, y si es necesario cambiar la Constitución para adaptarla a la realidad social, pues se cambia. Y esta señora algo debe saber de leyes, que para eso fue Magistrada durante muchos años.

Si el gobierno central le dice al pueblo catalán (entro en “modo-naif”): “Mirad, ya vemos que un buen número de vosotros sentís que preferís vivir como un territorio independiente. Es triste, os amamos, como al resto de hijos de nuestra querida España. Con vosotros nos sentimos muy fuertes porque sois un pueblo muy valioso que es de mucha utilidad para muestra familia. Pero no os queremos retener, muy a pesar de nuestro deseo de seguir juntos. Así que vamos a hablarlo entre todos, miramos cómo habría que repartir las cosas de la familia si os fuerais, y lo votáis. Y si la mayoría decide que se quiere marchar, os respetaremos”.  Si algo así hubiera sucedido, si una prueba de amor como esa hubiera acontecido, la votación la pierden los independentistas fijo.

Pero no. El PP no solamente ha estado siempre aferrado a su enfermiza visión paternalista, si no que además se encargó de dinamitarlo todo cuando recurrió el Estatut del 2006 ante el Tribunal Constitucional. A partir de ahí, lo que hemos vivido estos últimos años. Era lo previsible. Y a partir de ahora, lo imprevisible.

 

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