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Una profesora bajoaragonesa en “el procés”
Lunes, 23 de Octubre de 2017 00:00

Una joven bajoaragonesa es profesora en un instituto de Cataluña y Bajo Aragón Digital ha querido preocuparse por cómo está viviendo “el procés”.

Ella prefiere guardar el anonimato y tampoco daremos datos identificativos del centro.

Recuerda que poco antes de que se aprobase el referéndum, alumnos y profesores convivían “felices” en la “fiesta de la paella con karaoke”. Luego, dice, “se fue enrareciendo todo”.

Tras la votación, los alumnos, indica, “vinieron súper exaltados” y divididos en ideología política sin solidez argumental, como si unos fuesen de un equipo de fútbol y otros de otro y debiesen defender cada uno al suyo.

La bajoaragonesa cuenta que escuchó conversaciones como las siguientes:

-“¿Por qué queréis ser independientes? - Porque nos va a ir mejor económicamente”. “Los catalanes no nos llevamos bien con los españoles desde hace 300 años. – ¡Pero si tú no estabas aquí entonces!”.

“Yo intenté que se callaran y se pusiesen a trabajar y que se olvidaran de todo eso, porque estaban muy alterados”, indica la profesora.

Ese mismo día, la gran mayoría de los profesores se reunieron en el instituto para hablar de la huelga convocada para el día siguiente. Ella fue de las pocas personas que decidieron no asistir a esa la reunión y se sintió incómoda, pues dice que “el ambiente era triste” y que sintió miradas de desaprobación por parte de docentes que sí se habían reunido.

En todo caso, destaca que la dirección no participó en esa reunión y que permanece en un segundo plano durante “el procés”.

Los profesores que se habían reunido escribieron un comunicado, “en nombre del instituto”  y lo publicaron en la web del centro, al igual que unos carteles. En ambas plataformas se relacionaba el hecho de secundar la huelga con manifestarse en contra de la violencia. Además, hubo docentes que suspendieron algunas clases para manifestarse con los alumnos fuera del instituto por los mismos motivos que decían respaldar la huelga.

La incomodidad de la bajoaragonesa aumentó en esta situación. Ella había decidido no hacer huelga, pero sentía que “si no hacía huelga parecía que no estaba en contra de la violencia”.

Desde el centro repartieron a los alumnos unos panfletos en los que se decía que al día siguiente había convocada una huelga. Había confusión, dice la alcañizana y sus alumnos, buscando orientación, le preguntaron que qué haría ella. Pero la profesora optó por no decírselo.

Al día siguiente asistieron al instituto, además del director y la bajoaragonesa, 13 profesores (de 80) y 3 alumnos (de 800). Otros centros educativos de la misma población cerraron.

La bajoaragonesa cuenta que uno de los profesores asistentes se fue a quejar al director por el citado comunicado que habían publicado en la web del centro quienes respaldaban la huelga y le pidió explicaciones sobre si cobrarían su salario pese a no asistir al trabajo. El director le respondió que no tenía instrucciones claras de lo que debía hacer ese día.

Indica que el director quiso evitar tensiones y abrazó al profesor. “Es una situación tensa, pero emocional. La gente se quiere, como ocurre en una familia”, describe la bajoaragonesa.

El profesor molesto redactó otro comunicado, también “en nombre del instituto” para colgar en la web del centro, separando el motivo de la huelga con el hecho de estar o no en contra de la violencia. El propio director redactó otro en el que decía que, al igual que ocurre en la sociedad, en el instituto hay diversidad.

Ahora, indica la bajoaragonesa, el ambiente en el centro “está más tranquilo. Se evita hablar del tema”, salvo situaciones puntuales. Por ejemplo, un día un alumno salió al recreo con una bandera de España y otro día profesores convocaron una reunión a raíz del encarcelamiento de los Jordis.

 

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