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Pilar Batanero

Sensibilidad

Pasados los fastos de las fiestas del Pilar, comentado entre todos hasta la saciedad lo de Cataluña, y viendo que por fin llueve, hoy toca otro tema.

En medio de las fiestas, tuve que ir a visitar a una persona al hospital Clínico de Zaragoza. El ambiente era festivo en la calle, en las personas, hasta entre los que estaban ingresados. Estuvimos un ratito y la salida fue casi traumática para mi.

Justo al lado de la puerta de entrada principal, en un pasillo, había un grupo bastante numeroso de personas con las caras triste y actitud de abatimiento. Estaban delante de una puerta y al pasar leí el cartel... "Información familia de fallecidos".  Alli entre llantos, una mujer muy joven se abrazaba a otra llorando desconsolada bajo la mirada de todos los que entrábamos y salíamos del hospital.

¿No hay otro lugar más privado en todo el hospital para dar esas malas noticias? ¿es necesario que, además del dolor terrible que produce la muerte de un ser querido, tenga que ser un dolor público?

Me impresionó, y yo no me impresiono con la muerte, porque me ha tocado en mi vida profesional acompañar a muchos moribundos y luego darles los cuidados post mortem, pero esa falta de sensibilidad de informar en un pasillo al lado de la entrada me dejó tocada.

Las formas son importantes también, y en esos momentos, más.


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