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Luis Esteban

El derrumbe que no cesa

Cuando todos andamos a vueltas con el “tema catalán”, permítanme que me ponga las gafas de cerca y vuelva los ojos hacia lo importante: personas cercanas a nosotros que tienen un problema real. Las familias de Alcañiz afectadas por el desprendimiento del cerro Pui Pinos, que se ha llevado por delante parte de sus vidas, siguen demandando una solución.

Los primeros días, de aquel lejano abril, responsables de distintas administraciones, tiren de hemeroteca, se hicieron fotos junto al desastre. Ponían cara de interés mientras la mano de un técnico, este, normalmente, fuera de plano, señalaba aquí y allá. El interés se esfumó cuando dejó ser un “tema de actualidad”; sólo para ellos porque las personas afectadas siguen sufriéndolo día a día y, con el paso del tiempo sin respuestas ni soluciones, cada vez con mayor dolor y enfado.

Desde el año 2003, al menos, vecinos de esta zona informaron del riesgo de desprendimientos y solicitaron soluciones a sucesivas corporaciones de Alcañiz. He visto copias de distintos escritos y documentos gráficos, incluyendo fotografías.

A los responsables políticos de las distintas administraciones no les pedimos que solucionen los graves problemas de España, solamente que gestionen nuestros impuestos pensando en el bien común. ¿Tan difícil les resulta? Los afectados podrían decir, a la manera de Shylock: si nos sangráis con vuestros impuestos, ¿acaso no pagamos?. Ya que mantenemos su tinglado (de la antigua farsa...) tenemos derecho a exigir que nos escuchen, nos respondan y sepan gestionar el dinero de manera eficaz.

Gestionar eficazmente es planificar, entre otras cosas, para sanear aquellas zonas del casco urbano que se pueda prever que sufran afecciones y hacer los presupuestos pensando en ello, y no repartiendo dinero sin ton ni son para conseguir votos. Para ello hay que escuchar a los vecinos, a los técnicos, a todo aquel que aporte algo, y tomar decisiones.

Con la idea de que la realidad no existe si no hay imágenes, las administraciones y parte de la prensa dejaron de preocuparse de un problema tan importante. Pero, el derrumbe no cesará para ellos hasta que alguna de las numerosas administraciones les dé una respuesta real a un problema real y doloroso, que afecta a personas muy cercanas a nosotros.


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