J!Analytics

Buscar columnistas

Recibe las noticias en tu e-mail


Marta Prades

¿Emergencia? O no tanto

Abducidos como estamos por el monotema de la DUI y del 155, que copa noticieros, conversaciones, grupos de WhatsApp y demás redes sociales; que enfrenta a viejos amigos y condicionará casi con toda seguridad más de una cena navideña… A pesar del monotema, la vida sigue. Y para la mayoría de personas este lapsus independentista y patriótico, no ha servido para mejorar, ni cambiar sus vidas.

Hace un año, aproximadamente, se aprobó en las Cortes de Aragón la Ley 9/2016 de medidas contra la pobreza energética, impulsada por Podemos. Una norma cuyo objetivo es que nadie tenga que ver cómo se les corta el agua, la luz o el gas. Una ley que garantiza un mínimo vital de energía en cada hogar. Una ley de emergencia. Sin embargo, un año más tarde sigue sin desarrollarse: la norma que regula cómo acceder a esas ayudas y que debía implementarse en seis meses tras la aprobación de ley no existe. Lo que sí existen son las personas, las familias que ven cómo se aproxima el invierno, que escuchan en las noticias el nuevo récord marcado por el precio de la luz, con ese invento de la discriminación horaria, que casualmente marca sus récords cuando las familias organizan las cenas, comidas o es la hora del baño de los niños.

A pesar de que la climatología se invente nuevas estaciones, el invierno llegará. Y habrá familias que verán de nuevo con preocupación cómo se disparan las facturas de la luz y no pueden acceder a las ayudas prometidas. Perdidos en un bucle burocrático, no pudieron registrar el contador a su nombre y no tienen un recibo que atestigüe su miseria. Registrar el contador a tu nombre. Algo sencillo, pueden pensar algunos, pero para quienes habitan en viviendas antiguas donde lo habitual era que los contadores estuviesen en el interior, en los patios -como los conocemos algunos que ya no somos tan jóvenes y tuvimos la suerte de crecer en un pueblo-, cambiar la titularidad del contador puede suponer enfrentarse a obras de hasta 3.000 euros, porque la normativa obliga a que estos aparatos estén ubicados en el exterior.

De nuevo, las normas y la burocracia se ponen en contra de los más vulnerables, que no pueden pagar el recibo de la luz porque no se pueden enfrentar al coste que supone trasladar el contador al exterior de la vivienda. Tampoco pueden acceder a las ayudas porque no disponen de un recibo, un papel, que certifica que viven donde viven.

Así pues, en ese empeño que tenemos los de Podemos por hacer pequeñas cosas que mejoren la vida de la gente y mientras esperamos que el Gobierno de Aragón elabore el Decreto, Podemos Aragón  presentó en las Cortes de Aragón una proposición no de ley, que fue aprobada por unanimidad para que, a través de un informe elaborado por los servicios sociales -que son quienes diariamente se enfrentan a estas situaciones y quienes mejor conocen cada caso-, se pueda buscar solución a esta situación e impedir que de nuevo la burocracia deje de lado a los más vulnerables.

Probablemente, esta noticia no copará telediarios, pero sí evitará que las familias “sin papeles” -sin recibos, mejor dicho- tengan que renunciar a la calefacción este invierno por no poder pagarla.

Compartir

 

-