|
Jueves, 19 de Abril de 2012 00:00 |
|
Hace tiempo que vengo escuchando en cada vez más gente la misma idea sobre lo que vendría bien para el futuro del país. Esta receta mágica se podría resumir más o menos así: “Lo que vendría bien a España es que hubiera un dictador que pusiera orden y que acabara con tanta tontería.”
Todavía no me explico mediante qué fantasía mental se puede llegar a semejante conclusión. Tampoco entiendo muy bien qué quieren decir con eso de “poner orden y acabar con tanta tontería”.
Por lo visto, para estos “gurús” de la política española, salir a protestar por los derechos que se están perdiendo es pura tontería. Con ello solo perdemos tiempo, dinero y “prestigio internacional”. Así que lo mejor sería quedarse en casita y solo salir a la calle para buscar un trabajo esclavo, no vaya a ser que estropeemos la imagen de país moderno que tenemos, y los de allá arriba empiecen a decir aquello de que Europa comienza en los Pirineos.
Esta gente, tan preocupada por el futuro nacional, cree que con un dictador que imponga orden y disciplina la economía mejoraría, se acabaría el paro, la deuda desaparecería y todo el mundo sería feliz. Orden y disciplina, la panacea a los males modernos.
Pues en mi opinión, la situación no cambiaría mucho si hubiera un dictador, presidente, rey o asamblea, ya que en esta sociedad global quien impone orden y quita la tontería es un dictador ciego, sordo y mudo que solo se guía por lo que algunos llaman ley de mercado.
Compartir
|