Diego Ballesteros animó ayer al público que asistió a sus charlas en Alcañiz a perseguir sus sueños. El suyo comenzó a hacerse realidad en 2008 cuando emprendió un viaje en solitario recorriendo en bicicleta 12.822 km desde la Expo de Zaragoza hasta la clausura de los juegos olímpicos de Pekín. Según explica, quiso emular a Marco Polo.
Ha escrito un libro que recoge las experiencias de su viaje, en el que tuvo que tomar difíciles decisiones o sortear problemas fronterizos. Pedaleó mucho, durmió poco y encontró gente amable en todas partes.
Equipado con una cámara de vídeo, realizó un documental de su aventura que ha sido premiado.
Lamentablemente sufrió un atropello en 2010, durante una prueba deportiva. Desde entonces tiene una lesión medular que le hace depender de una silla de ruedas. Pero no ha dejado el deporte. Ahora utiliza una bicicleta adaptada, se llama “hand bike” y se propulsa con los brazos.
Tiene muchos sueños que cumplir, uno de ellos tiene como escenario Motorland. Allí desea organizar una prueba a nivel nacional de su deporte.
Por la mañana dio una charla para los alumnos del instituto y por la tarde para el público en general en el auditorio del palacio Ardid. Vino invitado por el club de montaña La Cordada, dentro de las actividades culturales que desarrolla en Alcañiz.