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Gonzalo Villa
Lunes, 18 de Junio de 2012 00:00

Recortes

En esta hora difícil, quizá la más fatídica de nuestra historia, quiero hacer llegar a los hogares de todos, este mensaje, con la misma cercanía que tendría, si cruzara su puerta y les hablara personalmente a cada uno.

Por primera vez en la vida de la mayoría de nosotros estamos en crisis. Una y otra vez hemos tratado de encontrar una salida pacífica a las diferencias, entre nosotros y los que ahora son nuestros enemigos. Pero ha sido en vano. Nos han forzado a un conflicto. Hemos sido llamados, con nuestros aliados, para afrontar el desafío que lleva a combatir la búsqueda egoísta del poder; el hacer caso omiso de los acuerdos y sus solemnes promesas, y que consiente el uso de la fuerza o la amenaza de la fuerza, contra la libertad y la dignidad.

Los maleantes sin escrúpulos, despojados de su máscara, pretenden imponer, sin duda, la simple doctrina primitiva que dice, que la fuerza es el derecho, y si llegara a instaurarse en todo el mundo, la prosperidad de nuestro propio país estaría en peligro.

Pero es mucho más que esto - los pueblos del mundo serían sostenidos en la esclavitud del miedo, y todas las esperanzas de paz que nos formáramos, y de seguridad en la justicia y la libertad entre las naciones, estarían acabados.

Esta es la cuestión que nos enfrenta. Por todo el bien de lo que nos es querido, y del orden y la paz mundial, es impensable que nosotros nos neguemos a cumplir este desafío.

Es por este alto objetivo que ahora llamo a las gentes de bien en sus hogares, para que hagan propia nuestra causa. Les pido que se mantengan firmes, en calma y unidos en este tiempo de prueba. La tarea será difícil. Puede haber días oscuros por delante.

Pero sólo podemos hacer lo correcto. Ser parte de la solución y no parte del problema.

Si todos y cada uno nos mantenemos firmemente fieles, listos para cualquier servicio o sacrificio que se pueda exigir, entonces, con la ayuda de Dios, prevaleceremos. Que Él nos bendiga y nos guarde a todos.

(Adaptación del discurso del Rey Jorge VI el 3 de septiembre de 1939)

Cuando los verdaderos enemigos son demasiado fuertes, hay que buscarse otros enemigos más débiles. Por eso descarados y sinvergüenzas saben siempre, con toda claridad, cuáles son sus verdaderos “enemigos”. Y abusan. Los que administran lo público junto con los que gestionan lo privado, declaran que es permisible reírse de todas las cosas, y nos arrastran al caos. Enfrentando a los que no son de los suyos, para pescar en río revuelto. Organización y no rivalidad.

Se precisa la conducción de las relaciones entre hombres libres, recurriendo al derecho y otros medios dialogantes, recabando la información suficiente, que fortalezca la transparencia, la buena fe y la ausencia de arbitrariedad, con el doble objeto de promover la paz y procurando la formación que permita la cooperación en los más diversos campos a largo plazo, guiados por estructuras de desarrollo sostenible.

Y quizá podríamos empezar por LOS CINCO OBJETIVOS FUNDAMENTALES DE UNA MADRE Y DE UN PADRE, que indica Leopoldo Abadía:

a.    Que los hijos sean buena gente
b.    Que se quieran
c.    Que se ayuden
d.    Que nos quieran a nosotros
e.    Que ayuden a los demás

¿Recortes? Hagamos con ellos como Alfredo http://www.youtube.com/watch?v=kVMsnT0AbRU, y su versión animada http://www.youtube.com/watch?v=s5DYxVL2rVQ&feature=fvwrel

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