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Pablo Lorente presenta "Informativos Tele Nada"
Jueves, 14 de Noviembre de 2013 00:00

Pablo Lorente, escritor y profesor de lengua castellana y literatura en el instituto Bajo Aragón de Alcañiz, va a apresentar su poemario “Informativos Tele Nada”, que publica este mes de noviembre la Fundación Cultural Bajo Martín con la editorial Comuniter.

Según se narra en la sinopsis del poemario, “los poemas de esta obra se ordenan y presentan como si fueran noticias narradas en unos informativos televisivos. De este modo, respetando las secciones básicas de este género audiovisual, las creaciones se convierten en afilados dardos que ahondan, en la mayor parte de los casos, en las miserias y problemas de nuestro mundo para, de este modo, invitar a la reflexión sobre la violencia, la crisis, las guerras, la pobreza, la soledad...

El marco de la presentación y la importancia de la información en nuestro tiempo es también una de las preocupaciones de la voz poética. Esta, casi siempre pesimista, sufre los desmanes del día a día, con sus pequeñas victorias y sus grandes derrotas, también, quizás, con algo de esperanza”.

La primera presentación, que correrá a cargo de Nacho Escuín, será mañana viernes en la librería “El Pequeño Teatro de los Libros”, a las 20:00 h.

Posteriormente se presentará en el Bajo Aragón. El 23 de noviembre a las 12:00 h. Víctor Guíu presentará el poemario en el ayuntamiento de Samper de Calanda. El 28 de noviembre, a las 20:00 h. Manuel Martínez Forega lo presentará en el Liceo de Alcañiz.

Estas son dos de las obras del poemario de Pablo Lorente:

“TITULARES
Los miembros del G-8 se reúnen, de nuevo,
para hacerse una foto en algún lugar blindado,
tanto, que no pueden ver lo que pasa
en su país, a su alrededor, ni en sus ordenadores
pirateados por otros miembros amigos y enemigos
tan solo amigos del dinero de la foto.
La selección de fútbol gana en algún país en guerra
de cifras, que no gasta sino en balones,
en estadios faraónicos por unos días
mientras la gente se concentra, asalta, se manifiesta
hartos de que los de arriba decidan por ellos, hartos.
Hartos de que la bolsa se desplome y la de la compra
suba y suba hasta casi no poder alcanzarla,
y los recortes se recorten y las becas se acaben
en una primavera árabe, madrileña, brasileña
o de cualquier otro punto del mundo, unidos todos ellos
por el Google espiado, por el Facebook espiado
por espías que luego se arrepienten de sí mismos.
La democracia mancillada una y otra vez mientras
se nos intenta convencer e intentamos convencer
a otros muchos países de que es lo mejor, o lo menos malo.
Algunas inundaciones en un verano invernal que nos salva
del desierto porque “Winter is coming”, porque el invierno
siempre está viniendo, como el rescate a la banca,
o a todo un país con una cuerda convertida en soga.
Para finalizar noticias alegres de pan y circo:
algún jugador se esfuerza y gana,
otro campeonato, otra liga, millones,
las fiestas de algún pueblo, un concierto,
un cocinero famoso que nunca nos dará de comer…
¿Quién nos salva a nosotros?”

“BOTELLÓN
Diez mil jóvenes reunidos para celebrar la primavera
y no ha faltado de nada:
el sol, los escotes, las piernas al aire,
los tacones enmierdados;
los coches con música, la brisa, el buen tiempo,
las gafas de sol;
los pelos engominados, los chicos guapos,
los chicos fuertes, los chicos cachas.
Todos acarrean carritos de supermercado barato
con alcohol de todo tipo, con vasos, con hielos
de bar profesional en la calle,
todo español lleva dentro un camarero en potencia.
Y los cielos enfriando los espíritus
y el alcohol cargando las mentes
de miles de jóvenes, futuro de un país tenido de calimocho,
de 43 con pina, de cubateo infinito, de pequeñas dosis
de felicidad celebratoria sin motivo aparente.
Donde las noches son claras y las mañanas turbias
de resaca de desesperanza, de toneladas de basura,
de ríos de meadas de pastillas o rayas y vuelta a empezar
la cuadratura del círculo de cola en el paro
y de estudios inciertos y ofertas de Alemania
porque somos, a pesar del botellón, un “milagro”.
Mientras los vecinos de aquí y de allá se quejan al vacio.
jóvenes de ni-ni que cantan a voz en grito no-no:
que no se acabe esta noche, que no se acabe el calimocho,
que no se acabe el hielo, porque no puede faltar de nada,
al menos no esta noche, que ojalá sea infinita”.

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