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Pablo Roda: la ofrenda en Calanda

La tradición de la ofrenda de flores a la Virgen del Pilar tiene lugar en diversas ciudades aragonesas como Zaragoza, Calanda y Alcañiz, cada doce de octubre, día en que se rinde honor a esta Virgen.
La tradición se remonta al siglo XIII cuando el papa Inocencio XIII ordenó a todas las iglesias españolas, en 1723, celebrar el día doce de octubre la festividad de Nuestra Señora del Pilar como patrona del reino de España. Esta orden fue confirmada a finales del siglo XIX por Pío IX.
Concretamente en Zaragoza, al principio la ofrenda se realizaba en el camarín de la Virgen en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar y luego en la fachada de El Pilar.
En 1999 el cineasta Bigas Luna propuso al ayuntamiento de Zaragoza colocar la imagen de la Virgen en la plaza a fin de hacer más suntuoso el acto del día 12.
También en la Plaza, pero de Calanda se realiza esta ofrenda a la Virgen del Pilar cada doce de octubre. Bigas Luna, quizás tuvo la idea de sacar a la Virgen a la plaza un día soleado. La lluvia no ha permitido que los calandinos realicen la ofrenda este pasado día del Pilar, porque o se hace fuera o no se hace. Según Pablo Roda, párroco de Calanda, la tradición calandina parece que tiene los mismos orígenes que la zaragozana.

¿Cuál es la tradición de la ofrenda de flores en Calanda?

Pues sí, mucha gente pregunta desde cuándo, si es antes de Zaragoza, si es después de Zaragoza… Pero desde luego hace muchos años. No te sé decir el año en el que empezó, pero anda por ahí, por ahí, con la ofrenda de Zaragoza.

¿En qué consiste y cómo se prepara?
El día del Pilar, hay varias misas durante el día, la misa de caballeros y damas, la primera misa, la de la tarde tras la procesión del rosario… Pero es después de la misa Mayor, que es a las once y media actualmente, cuando se baja a la plaza. Antes empezaban las reinas, el ayuntamiento y los sacerdotes a hacer la ofrenda, pero últimamente cambiamos un poquito porque había mucha aglomeración esperando a que saliésemos de la iglesia y ahora a las once ya se empieza la ofrenda, vestidos con traje regional, no solamente de baturros, hay también de otros países y regiones que también se visten con sus trajes regionales. Todos pasan por la Plaza de España, donde hay un podio donde está la Virgen del Pilar, a quien se le hace la ofrenda. Se confecciona un bonito manto con algún motivo cada año y, luego, el resto del podio se llena de flores.

Dices que hay trajes regionales de otros países. ¿De cuáles?
Han pasado, que yo recuerde, trajes de Colombia entre otros. Los extranjeros siguen también otras tradiciones, no sólo la del Pilar, porque ya llevan mucho tiempo aquí. Este año me preguntaron si podían pasar con traje regional castellano, no recuerdo la provincia, y dije, naturalmente, que sí. Cada uno pasa con el traje de la región de donde es. Y así pasarán…bueno no sé si pasarán mañana, porque hoy no pueden pasar con la lluvia que está cayendo. Pero bueno, bendita sea la lluvia, que tantas veces la pedimos.

Será este un ejemplo de mezcla de tradiciones y culturas.
Es una forma de integrarse cada uno, allí donde está, traer sus culturas, sus atavíos, que todos tienen su significado, seguramente. Igual que nosotros tenemos el traje de labrador, el traje de señora, el traje del norte, más grueso, más caliente, el más cortito del sur…Así cada uno trae el traje de su país o de su comarca y lo que hacen es simplemente ofrecer a la Virgen unas flores, continuando las tradiciones, recordando a los mayores, que nos han transmitido una fe, con unos trajes muy bonitos, por cierto, y ofreciendo a la virgen, que eso no es de aquí ni de allá. Ofrecer unas rosas o unas flores es algo común en todas las partes del mundo.

¿Continúa participando la juventud en esta tradición?
Si, si, aquí se participa en todo. Se nota, naturalmente en la iglesia y la fe, en momentos puntuales. Y cuando hay un motivo, la gente joven también tiene su fe y la van manteniendo de muchas formas. Hay un ambiente en Calanda en el cual movidos por ese agradecimiento a la Virgen, por el Milagro (de Miguel Pellicer) y tal, la gente joven responde en momentos puntuales. Aunque luego tienen muchas otras cosas en las que pensar y hacer y, el joven siempre está cambiando de actividades y de cosas. Pues no se fija una regla y todos los días a lo mismo. En ese sentido, naturalmente, en la iglesia participan en momentos puntuales, pero masivamente. Y yo creo que este año, además, tenemos un motivo especial: el diecisiete de diciembre va a venir la Cruz del Papa, que va por todo el mundo donde hay jóvenes que quieren acercarse con su fe, a dar gracias, a rezar, a unirse a veces con el dolor. Hay muchos testimonios de matrimonios jóvenes que han tenido que ofrecer un hijo que ha muerto por enfermedad, por accidente o por otras causas. Eso, unido a la cruz, siempre se lleva de otra forma. Y hay tantos testimonios de jóvenes que no tienen esa visión, sino que les parece todo lo contrario: un dios que muere a manos de los hombres para redimirnos y tal. Pero la Cruz siempre llama la atención y vamos a traerla. El último año de la juventud estuvo en Sydney, va a ir a Madrid en agosto, incluso ha estado en los países del Este antes de la caída del Muro de Berlín, de forma clandestina y, en estos lugares ha llamado a los jóvenes. Es la Cruz que Juan Pablo II entregó a los jóvenes un domingo de ramos y estará aquí en Calanda, supongo que acompañada de todos los jóvenes de la vicaría de esta comarca especialmente.

Atraerá también a jóvenes de fuera, supongo.
Esperamos a gente joven de las tierras de Zuera, al norte de la diócesis, de los arciprestados de Quinto, de Híjar, de Belchite, de Alcañiz, de Valderrobres y, yo creo que hasta de lugares cercanos en los que se enteren de que aquí está la Cruz de la juventud. Así me lo ha manifestado alguna persona que este verano a estado aquí de vacaciones y que ya ha visto en otras diócesis, donde ha pasado la Cruz y me ha dicho “no te preocupes por la gente, que número vas a tener en abundancia”. No es que yo espere ningún número ni nada en especial, pero quiso decirme que la Cruz atrae y la gente responde a la llamada.

Volviendo a la lluvia, que todavía continúa, puede que no sea  el primer año que se pase por agua la fiesta.
Los pilares casi siempre se pasan por agua, un día, otro día. Pero este año ha sido persistente desde el principio y eso que adelantamos las fiestas al viernes y algo se pudo hacer. Pero la primera noche ya se tuvieron que suspender muchos actos y así continuamos. Pero la cosa es así. La verdad es que la lluvia, aunque nos pese estos días, es una cosa siempre muy bienvenida, es bueno para todos, lo que pasa es que decimos “pues podía haber sido tres o cuatro días después”. Mal será que nos pasemos cuatro meses después en sequía, pero ¿qué le vas a hacer?

¿La idea es aplazar la ofrenda para mañana?
Si mañana hiciera un buen día se podría colocar la Virgen y, como mañana tenemos fiesta por la mañana, a las diez y media, en honor a San Miguel, porque son fiestas en honor a Pilar y San Miguel, puesto que aquí había antiguamente una parroquia dedicada a San Miguel y todavía tenemos imágenes, pues mañana yo creo que nos animaríamos a hacer la ofrenda, vestirnos de baturros, baturras y otras regiones, y podríamos ir a la plaza y engalanar a la Virgen para que estuviera, por lo menos esta semana engalanada con nuestras flores.

Si continuase la lluvia ¿qué pasa con las flores?
Bueno, otros años se han traído aquí (iglesia del Pilar), pero es un problema llenar el Pilar de flores desordenadamente. Porque una cosa es poner un manto, que dura unos días en la plaza y otra cosa es llenar el templo o cualquier otro local de flores. Supongo que, oye, también en las casas podrán estar bien. Cada uno tiene su imagen del Pilar en su casa y quedarán muy bien en un jarrón junto a la Virgen del Pilar en el sitio apropiado de cada casa.




 

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