Pablo Lorente

Feliz año nuevo… Y tal

Mi único deseo confesable para este nuevo año es que se acaben de una vez por todas los anuncios de perfumes en televisión. Llegará, seguro, como también han pasado las entradas en Facebook con eso de mi año ha sido fabuloso y el tuyo ha apestado, pringado.

Sin embargo, habrá cosas que no pasarán. Repasemos algunas de las principales noticias que acontecieron el año pasado y que nos acompañarán también en el presente y el futuro.

En nuestro feliz país fue el año del supuesto fin de la supuesta crisis, aunque todos sabemos que las cosas nunca serán como antes por muchas razones. Fue el año de Podemos, esos círculos empeñados en rodear todo, agasajarnos con cantos de sirena y librarnos de la corrupción. Quedan pocos meses para las elecciones y, según lo que dictan las encuestas, será también su año, habrá que enterarse mejor de lo que proponen o, de lo contrario, nos convertiremos en casta-casta-casta. A los independistas catalanes les da lo mismo lo que pase con Podemos o con cualquier otra cosa del mundo, empeñados como siguen en la falacia argumentativa de que la democracia exige que se vote lo que sea como sea.

La felicidad no estaría completa sin habernos librado del ébola en nuestro país, lo que nos puede llevar a pensar que ha desaparecido. Pero no, si salimos de nuestras fronteras el ébola continúa. Sí, ahí en el mapamundi para abajo, esa zona del apagón informativo. Solo de vez en cuando, algún cooperante (los que luchan contra el ébola han sido precisamente elegidos como persona del año 2014 por la revista Time) se vuelve a casa con el virus encima y luego nos acordamos.

Otra razón más que demuestra el fracaso de la nunca existente igualdad en el mundo, otra razón más para que millones de personas intenten escapar de sus países en busca de un lugar mejor, esa cosita de la inmigración.

Otros, simplemente, huyen para salvar el pellejo. Resulta que hay un puñado de guerras en el mundo, Ucrania aquí al lado, o mejor aún, la liada monumental del Estado Islámico. Muchos personajes públicos han dicho que la III Guerra Mundial ha comenzado ya y, a pesar de que nos parezca una situación localizada en varios puntos geográficos muy lejanos, se expande con una velocidad alucinatoria.

Así que lo digo con una mueca de sonrisa, pero lo digo, Feliz Año Nuevo 2015… y tal.

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