Alba Pardo

Cartas desde Irlanda Nunca pensé que me apuntaría al programa au-pair, que si lo hacía y me seleccionaban, a la larga iba a echarme hacia atrás. Pues bien, el lunes era el gran día, tocaba coger un avión (la primera vez que montaba en avión) hacia Dublín. Gracias a dios conocí a gente muy maja antes de subirme y la verdad que fui relajadísima, bastantes turbulencias en las que me asusté, pero es normal.

Tenía más miedo de volar que de llegar y no entenderme con nadie gracias a mi perfectísimo inglés. Nada más llegar a Dublín fuimos a por las maletas el grupito de amigos/as que hice y bueno, en la salida ya a cada uno nos venían a buscar nuestras respectivas familias. La verdad es que estaba muy nerviosa, pero fue increíble el recibimiento, un gran abrazo que hizo que a lo largo de la tarde ya comenzara a sentirme parte de la familia. Creo que estoy siendo más afortunada de lo que creía, tenía miedo de que me tocara cualquier familia despreocupada, pero que deciros, si nada mas llegar me llevaron a un chino así como de lujo a cenar, y no contenta con ello, me pregunta la madre que si quiero vino, pero no uno cualquiera, un buen Rioja blanco. Creo y afirmo, que va a ser una experiencia increíble, ya que así ha comenzado. Llevo día y medio y ya los siento muy cercanos, me llevan a muchos sitios. Los niños son geniales, cuando se trata de jugar, soy una mas, se divierten mucho conmigo. Newbridge es muy bonito, ¿habéis visto la típica película americana, con barrios de casas iguales, con juguetes en el porche y montón de niños por la calle?
Pues aquí es lo mismo, es tan diferente, que me gusta todo. Es que me da igual hasta que llueva.
Está claro que echo de menos a mi gente, gracias a Whatsapp y facebook no se pierde contacto. A partir de hoy, os contaré todas mis aventuras por este genial país. Si tenéis la oportunidad de viajar, os recomiendo Irlanda, sin lugar a dudas.