Ignacio Belanche

Un año de gobierno del PP… Acabamos de cumplir un año de la victoria en las urnas del Partido Popular en las Elecciones Generales de 2011.  Más que una vela de cumpleaños, lo que hoy habría que encender es un cirio fúnebre, pues no recuerdo un período tan oscuro y tétrico, tan falto de liderazgo, tan negro para el conjunto de la ciudadanía, como este último año.

Pero lo que me sigue indignando son las mentiras.  Miren ustedes, en una democracia que se precie, mentir al ciudadano sería motivo de dimisión automática o expulsión fulminante del cargo.  Salvando las distancias, el proceso judicial al expresidente Clinton no tuvo que ver con las felaciones que le hizo la becaria Lewinski, sino el hecho de que mintiera al pueblo americano sobre este tema.  En nuestro país, parece que decir una cosa y hacer otra, no sólo está permitido, sino que se permiten el lujo de justificarlo en lugar de dimitir.  Pero para no hablar en abstracto, he aquí algunas joyas de la hemeroteca más reciente, la mayoría de ellas de la campaña electoral y alguna ejerciendo como oposición al anterior gobierno.

Mariano Rajoy:  “ … no podemos resignarnos a más subidas de impuestos…”   “… Hay que bajar el IRPF” “ … El Partido Popular no va a abaratar el despido.”

Soraya Sáenz “… en época de crisis tienes derecho a que te bajen los impuestos.” “ … ni subir los impuestos ni perdonar a los que no pagan (amnistía fiscal)” “ … La prima de riesgo en este país se llama J. Luis Rodríguez Zapatero.”

Alberto Ruiz Gallardón: “El Partido Popular se compromete a que ni educación, ni sanidad, ni pensiones, jamás sean afectadas por la crisis económica”.

Esteban González Pons: “Que no cuenten con el Partido Popular para inyectar ni un euro en los bancos que no vaya a las familias ni a las pequeñas y medianas empresas”.

La lista sería larga y abundante.  La prima de riesgo no ha bajado automáticamente como vendieron en campaña en el momento en que ellos gobernaran.  La Amnistía fiscal ha llegado a las fortunas ocultas en paraísos que escapan al fisco. El paro y, sobre todo, el paro juvenil, no ha dejado de subir hasta cifras escandalosas detrás de las cuales se esconden verdaderos dramas personales.  Las familias no dejamos de soportar impuestos directos (IRPF) e indirectos obteniendo a cambio peores prestaciones en cuanto a la calidad del sistema educativo y sanitario entre otros.

¿Qué podemos hacer? Desde luego, defender nuestros derechos como cada uno,  ciudadan@, estudiante, trabajador/-a, desemplead@, sepa y pueda.

Compartir