Alba Pardo

Cartas desde Irlanda (9)

Y aquí sigo rondando tierras irlandesas, donde nunca hace frío y el tiempo no varía. Todo mentira, menuda semana entre viento, lluvia y nieve que no terminaba de cuajar. Me río yo del cierzo ahora.

Bueno estas dos semanas han sido tranquilas por así decirlo, excluyendo el viernes de celebración del cumpleaños de la gallega. Vaya noche para no olvidar jamás, son ese tipo de momentos que te gustaría que ocurriesen mínimo una vez al mes. Sólo digo que allá donde vamos nos hacemos notar.

Salimos poco, pero cuando salimos lo hacemos por todo lo alto. Digo que han sido tranquilas porque mi niña pequeña tuvo la varicela, así que estábamos aisladas de la sociedad, que exagerada soy, pero que semana más eterna por dios, acostumbrada a pasar por las casas de las vecinas para que los peques jueguen, pues ahí estábamos mi peque y yo jugando con el piano gigante que tiene por alfombra, salí loca, menudos juguetes, entre ese y un megáfono que distorsiona la voz yo creo que al final terminaré quemando ese juguete o como mínimo esconderlo. Por lo demás todo sigue en orden, buen rollo con todo el mundo, aunque sí que he de decir que en Walshestown Park siguen ocurriendo cosas extrañas. Pero eso ya lo dejamos para otra ocasión.

• Últimamente nos estamos dando cuenta de que podemos hacer muchos planes, tenerlos fijados e ideados y nunca somos conscientes de que en el momento más inoportuno puede surgir cualquier cosa que hace que todo desencaje cual pieza de rompecabezas mal posicionada. Os preguntaréis porque digo esto y es que es algo que va con nosotros, podemos imaginar cómo va a ser un año y solo hablo a corto plazo, planear miles de cosas y cuando menos lo esperamos todo se desmorona.

Y digo esto porque, al estar fuera de casa he conocido a gente maravillosa, a gente que tengo ahí a las duras y a las maduras. He aprendido a valor las pequeñas cosas, que causan mayor felicidad que las grandes. Puedo decir con esto, que aquí tengo grandes tesoros. Tesoros que hacen que me sienta muy rica. Por eso hablaba de planes que se desmoronan, porque quizás nuestra querida gallega se nos vuelva a España. Pero así son las cosas, hay que aprovechar cualquier mínima oportunidad que te haga crecer todavía más y si es para asegurarse un futuro hay que avanzar.

Creo que a medida que hemos ido llegando aquí al barrio, poco a poco hemos hecho un gran lazo de amistad, porque la vida son etapas, etapas que por una cosa u otra vas a recordar siempre. Y estemos donde estemos cuando haya obstáculos siempre vamos a continuar dándonos soluciones para poder esquivarlos. Con esto quiero aprovechar para decir que con la tontería ya tenemos una excusa para ir a tierras gallegas, manchegas, alicantinas, polacas y alemanas.

Y después de este momento tan sentimental, decir que, a que velocidad pasa el tiempo, es increíble cuando haces cosas todos los días por muy rutinario que sea, como vuela el tiempo, hace nada que volví de navidad y ya vamos a entrar en febrero. En nada ya semana santa y otra vez a casa por unos días, que a mi la semana santa alcañizana no me la quita nadie.

Tampoco tengo mucho más que añadir, así que por aquí continuaré dando guerra, pero ya en la próxima opinión.

Os mando un abrazo muy grande a todas esas personas que seguís al pie del cañón conmigo.