Descubiertas en Torrecilla pinturas de valor mundial

A principios de este año, Joan Calaf, vecino de Mazaleón conducía hacia Castellote. Se confundió de carretera y detuvo su coche al ver un rayo de sol que se colaba por el agujero de una roca. Se acercó hacia la piedra, ubicada en el término de Torrecilla de Alcañiz y, con el deseo de encontrar algo interesante, fue directo a lo que sería un importante hallazgo a nivel mundial. Se trataba de pinturas rupestres levantinas. Las encontró, dice, “de golpe”.

El arte rupestre levantino es considerado por la UNESCO patrimonio mundial. Junto con las de Val del Charco del Agua Amarga de Alcañiz, las de Torrecilla son las únicas pinturas de este tipo halladas en el Bajo Aragón.

Según indica el arqueólogo José Antonio Benavente, aunque es difícil datarlas, puesto que su datación se basa en el tipo de representaciones que reflejan costumbres humanas, podrían haberse pintado entre el año 6.000 y el 3.000 antes de Cristo. Se trata de un grupo de 10 o 12 figuras, de un estilo parecido a las de Alcañiz. Representan a arqueros cazando o combatiendo entre ellos. Varios llevan lo que parecen boomerangs.

Se encuentran en una oquedad en lo alto de una roca, lo que se conoce como tafoni, un lugar que las ha protegido del sol, la lluvia y el viento, por lo que las figuras se distinguen bien. Técnicos del Gobierno de Aragón han visitado ya el hallazgo y protegerán las pinturas con un vallado antes de darlas a conocer.

Expertos de la Universidad de Zaragoza, bajo la dirección de la catedrática Pilar Utrilla van realizar un estudio detallado de las pinturas y también del entorno porque, según José Antonio Benavente, es muy posible que aparezcan más en esa zona.

Cuando Joan Calaf descubrió las pinturas realizó un estudio por su cuenta de las figuras. Las fotografió y, mediante un programa informático, individualizó las figuras a través de la limpieza de su contorno. Envió su estudio a un arqueólogo amigo suyo de Reus y fue este quien las dio a conocer a la Universidad de Zaragoza, a la de Teruel y al arqueólogo bajoaragonés José Antonio Benavente.

Fotografía: José Antonio Benavente.

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