Había una vez un circo

El espectáculo ofrecido por nuestros políticos está siendo lamentable y constata, por si algún iluso albergaba dudas, que el interés de la ciudadanía les trae al pairo. Lo único que les mueve es alcanzar el poder con las prebendas que conlleva. Y para ello, sin el menor atisbo de escrúpulos, se desdicen de un día para otro, mudan de principios o pactan con quien sea, hasta con el mismo diablo. En Murcia, la realidad ha superado a la ficción. Qué culebrón podría escribirse. El suspense y la intriga estarían garantizados. Juego de tronos se quedaría en nada.

Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2019, en algunos Ayuntamientos y Comunidades, se formaron gobiernos de coalición entre el PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox.
Año y medio después, Cs sufre un batacazo electoral en las Generales y Rivera dimite. Le sustituye Inés Arrimadas que, enseguida, insiste en arrimarse al PSOE a pesar de los continuos desplantes de Sánchez que prefiere a Podemos. Los resultados de los comicios catalanes precipitan los acontecimientos. PSOE y Cs, casi con nocturnidad y alevosía, negocian un cambio de alianzas para apear al PP de los feudos donde gobierna con Ciudadanos, empezando por Murcia. Aquí, PSOE y Ciudadanos, alegando la corrupción del PP, presentan una doble moción de censura en la Comunidad y en el Ayuntamiento. La Comunidad sería para Cs y el Ayuntamiento para el PSOE. Pero tres de los seis diputados del partido naranja rompen el acuerdo y mantienen su apoyo al PP asegurándose cargos y futuro. La moción de censura precisa, ahora, además de los dos votos de Podemos, los de los tres tránsfugas de Vox que, al parecer, han dejado de estar apestados. Pero los de Iglesias anuncian que no respaldarán la moción si se negocia con la extrema derecha cuyo voto se convierte en “pura ambrosía”. Estos parlamentarios exigen para dar su sí la introducción del pin parental, esto es, que las familias puedan autorizar a sus hijos participar en actividades complementarias de los centros docentes sobre temas morales o sexuales. PSOE y Cs ya no lo rechazan sino que lo consideran “una idea maravillosa y constitucional”. Al final, los ex Vox no secundan la moción a cambio de la Consejería de Educación.

Este fiasco ha trastocado la política española. Ciudadanos acelera su ocaso, Pablo Iglesias deja el Gobierno y el Congreso y, en Madrid, se convocan elecciones para evitar otra moción de censura como la que se ha intentado en Castilla y León o la que ha triunfado en el Ayuntamiento murciano. Somos un país bananero. Se ríen de nosotros en nuestra cara sin importarles el descrédito de las instituciones. Y los fans de cada partido aplaudiéndoles.

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