Alcañiz. Escolapios reconoce los abusos sexuales del Padre Latorre

Bajo Aragón Digital recibió esta semana el comunicado de una persona revelando que fue víctima de abusos sexuales cuando fue alumno del colegio Escolapios de Alcañiz, en la década de 1960, por parte de uno de los docentes y que hubo más víctimas como él en años posteriores. No en todos los casos se trataba, dijo, del mismo “depredador sexual”, pues indica que hubo más abusadores. Este miércoles la Congregación Provincial de las Escuelas Pías ha emitido un comunicado en el que dice haber tenido acceso a “informaciones” sobre “dos casos de abusos ejercidos en 1983 por el P. Enrique Latorre, religioso vinculado entonces a nuestro colegio de Alcañiz y fallecido en 1990”. Además de pedir perdón a víctimas y familiares, la Congregación ha puesto a su disposición la dirección de correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Allí, dice, se pueden “remitir informaciones significativas que nos ayuden a desvelar otras situaciones similares que, por muy dolorosas que sean, es preciso reconocer. En el comunicado la Congregación manifiesta su “más enérgica repulsa de actitudes y hechos absolutamente reprobables que traicionaron el compromiso que históricamente hemos tenido y tenemos de protección y acompañamiento integral de los niños, niñas y jóvenes que nos han sido confiados. Manifestamos nuestra absoluta solidaridad y empatía con las víctimas y les ofrecemos todos los medios que estén a nuestro alcance para paliar en lo posible su sufrimiento. Hacemos una inequívoca autocrítica de los procedimientos que en aquellos años se limitaron a apartar inmediatamente del contacto con menores de este religioso y la petición de perdón a las víctimas y sus familias. Renovamos el compromiso de garantizar lugares seguros donde nuestras alumnas y alumnos puedan crecer y aprender en libertad, desarrollando todas sus potencialidades. Del mismo modo, nos comprometemos a redoblar nuestra actitud de escucha, atención, apertura y prevención, que nos permita reconocer todas las actitudes y hechos acontecidos en el pasado y que no deberían haber ocurrido nunca, así como garantizar que bajo ningún concepto puedan volver a ocurrir”.
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