El espíritu de la Noche Roja de Alcañiz transforma el teatro de pandemia

La calle Caldereros de Alcañiz ha tenido bares que han marcado a muchos. Incluso, a quienes, por muy jóvenes, solo se asomaron alguna vez o ninguna: todavía se siguen contando historias y anécdotas allí vividas.

La alcañizana Sonia Lanuza, es actriz, directora de teatro y antropóloga y ha fundido esas tres facetas en su espectáculo “El tiempo multidimensional en La Noche Roja”.

La Noche Roja, uno de los bares emblemáticos que tuvo la calle Caldereros hasta que se vio afectado por las obras de la calle San Pedro, en el 2008, es el escenario virtual que toma el espectáculo de Lanuza. Fue uno de esos bares oscuros alumbrados por el arte y la manera de afrontar la vida de sus clientes, de esos antros que tienen cueva y que arrancan canturreos espontáneos con guitarra y alargan la noche hasta teñirla del rojo del amanecer al ritmo de diferentes palos, como la rumba.

El espectáculo se sembró hace dos años, inspirado en la canción “Kitt y los coches del pasado”, del grupo Ladilla Rursa, un tema que puso a Sonia a profundizar en el ambiente de “los bares donde surgen personajes un poco atípicos”, combinado con el flamenco y su fusión con otros estilos.

Combinó “un trabajo un poco más antropológico, de entrevistas, con música y audios”, con el “mundo del suburbio”, ambientado en el bar alcañizano, “porque así era La Noche Roja en realidad”. Son audios “sobre la muerte, los problemas, siempre con un toque de humor, pero con temas duros. La Noche Roja tenía, como en la vida, el lado más duro junto con el lado más evasivo, mas divertido”. Fue registrando entrevistas con una grabadora y así forjó el guión que dejó a muchos de sus actores perplejos. “Me decían, pero de ¿de verdad tengo que doblar esto?”

Y lo imaginó con los personajes entrando en el teatro y cantando al público, con un comienzo y un final “muy profundo”.

Pero la pandemia de coronavirus impidió que su espectáculo tuviese público y complicó que se desarrollase manteniendo las distancias entre los 25 actores que tiene la función.

Así que cambió el modo de hacer el espectáculo y decidió grabarlo en vídeo. Más de seis horas de rodaje corrieron a cargo de la alcañizana Teresa Magallón y el espectáculo, en formato vídeo, se proyectará, cuando sea posible, en la sala de cine del Palacio Ardid, donde se pondrán a la venta los DVDs, que llevan una carátula diseñada por el alcañizano Javier Ferrando.

Este espectáculo ha marcado un cambio en la manera de hacer teatro durante la pandemia. Ahora Sonia está inmersa en un nuevo proyecto en este mismo formato, el “teatro fácil”.

Tiene previsto grabar con un dron en las Saladas y la ermita San Miguel de Alcañiz, con Sergio Pellicer y Teresa Magallón, para el 25 de marzo, día del teatro. El espectáculo se monta sobre unos textos de la directora teatral estadounidense Anne Bogart que tratan sobre diferentes estereotipos. Todo tendrá, dice Sonia riendo porque sabe que va a sorprender, “una estética deportiva de la década de los noventa”.

Este proyecto, junto a otro ambientado en un periódico, se trabajan “con distancia y con imaginación”, dice Sonia.


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