• Los olivos de Oliete para la formación y el empleo

    Ocho alumnos participan desde mediados de febrero en un Taller de Empleo sobre agricultura para el manejo del olivar en Oliete.

    Además de experiencia, el taller les proporciona un certificado de profesionalidad como auxiliares en esa tarea y podrían quedarse a trabajar en el pueblo, que tiene un censo estimado de 100.000 olivos centenarios, según datos del Gobierno de Aragón, la mayoría abandonados por la falta de relevo generacional para mantener las explotaciones.

    “Los olivos y el aceite, en una zona que cuenta con una denominación de origen, son recursos que teníamos al alcance de la mano, pero había muchas dificultades para encontrar a gente que quisiera trabajar con ellos. Por eso nos pareció una buena idea organizar este Taller de Empleo”, explica Constanza Martín, la ingeniera agrónoma que dirige el taller.

    Su objetivo, según Constanza, es “formar a desempleados de Oliete en el manejo del olivar bajo procedimientos ecológicos con la intención de que algunos puedan incorporarse en el futuro a la actividad diaria agraria que lleva a cabo la Asociación para la recuperación de olivos yermos de Oliete, entidad fundada hace 5 años y en continua expansión tanto en la recuperación de olivos como en la posterior producción de aceite en su almazara.

    Los alumnos aprenden sobre la preparación del terreno, plantación y siembra de cultivos agrícolas; riego, abonado y aplicación de tratamiento de cultivos agrícolas, recolección y mantenimiento de explotaciones agrícolas, todo ello muy ligado al olivar. El curso lo imparte Íñigo Lobera, también ingeniero agrónomo.

    Alberto Alfonso es uno de los 5 socios cofundadores de la Asociación para la recuperación de olivos yermos de Oliete, una entidad que ha recuperado en menos de cinco años 7.200 olivos en la mayoría de los casos a través de contratos de custodia del territorio con los propietarios de las fincas. “Firmamos un documento por el que los propietarios nos ceden las fincas durante 10 años. Trabajamos en recuperar los olivos y a partir del sexto año le remitimos al propietario el 10% de la cosecha de aceite y el resto de la producción se queda para la venta propia de la Asociación”, explica.

    Como vehículo promocional la Asociación, en la que en el futuro podrían integrarse como trabajadores algunos de los participantes en el Taller de Empleo, ha echado mano de la figura del apadrinamiento de olivos. “Quien apadrina olivos, además de recibir aceite virgen extra, visita el pueblo, lo conoce y de alguna forma contribuye a su mantenimiento. Se trata de un proceso sostenible, social, solidario y saludable”, explica Alberto Alfonso.

    Sobre la almazara, que empezó a funcionar en 2016 y de la que han salido varias cosechas de aceite, indica que “queremos que todo esto perdure en el tiempo. Con personas cualificadas, generar empleo desde la base y frenar el proceso de despoblación que ha sufrido Oliete, que llegó a tener 3.000 habitantes y ahora apenas alcanza los 365 censados”, dijo Alberto.