Sucesos
Los vecinos de Alcañiz Óscar Pérez y su hija Sofía Pérez veraneaban en Nepal cuando se produjo la terrible riada que arrasó el puerto tibetano de Gyirong (China), en la frontera con Nepal y que ha provocado la muerte de más de mil personas y miles de desaparecidos entre los dos países. Ocurrió el pasado 26 de agosto al derrumbarse un alto glaciar que produjo la gigantesca avalancha de hielo, agua y rocas.
Sofía y Óscar se encontraban a menos de cinco kilómetros de la riada. “Tuvimos mucha suerte, estábamos justo en la cara de la montaña que no se vio afectada”, cuenta, ya totalmente aliviada, Sofía.
Su objetivo era alcanzar la cima del Yala Peak, un pico de 5.732 metros de altitud en la región de Langtang, al norte de Katmandú y muy cerca de la frontera con el Tíbet. Para ello, habían llegado hasta Kyanjin Gompa, un tranquilo pueblo a 3.870 metros de altura, el último antes del Yala Peak.
La alcañizana recuerda que el día en el que se originó la avalancha “nos levantamos y desayunamos. Allí no había muy buena WIFI, pues es un parque nacional que no está muy explotado por los visitantes. A las nueve de la mañana, el responsable de nuestro alojamiento nos enseñó unos vídeos de lo que estaba ocurriendo y yo pensé ¡madre mía, que nos va a arrasar el agua!”. Sofía, que es experta viajera, recuerda que “tuve la perspicacia de enviar un mensaje a mi madre diciéndole que había pasado algo en Nepal y que no sabía cuándo podría ponerme en contacto con ella”.
Y fue una buena idea, porque a partir de ese momento permanecieron un día y medio sin cobertura. No tenían acceso a ninguna información de lo que estaba ocurriendo. Sofía recuerda que “mi madre pensaba que me había muerto”.
No podían descender a pie desde el pueblo, porque el riesgo de desprendimientos de roca era enorme, así que sólo les quedaba la opción de ser rescatados por un helicóptero. “Yo me encontraba mal, porque no me había hecho a la altura, al igual que una mujer de setenta años”. Y es que Sofía y Óscar habían viajado hasta allí junto a otros turistas y con dos guías portadores de mochilas.
Cuando regresó la señal, pudo hablar con su madre y le pidió que contactase con el consulado español en Nepal y la India. Funcionó. “Nos escribieron y nos empezaron a mover el tema del helicóptero”. Fue una gestión ardua por la magnitud de la tragedia, pues los helicópteros privados habían sido puestos, racionalmenete, a disposición del Gobierno para rescates en la zona afectada. A eso se sumaron las nubes, en plena época de monzón, y el difícil acceso al pueblo entre montañas.
Permanecieron cuatro días en el pueblo hasta que un helicóptero pudo rescatarlas a ella y a su padre y al día siguiente llegó otro para rescatar a sus compañeros.
Aún así, la aeronave tuvo que aterrizar en un punto provisional antes de poder continuar el viaje hasta que las condiciones meteorológicas lo permitieron.
“Me ingresaron en un hospital de turistas de Katmandú y me hicieron todo tipo de pruebas. Pude recuperarme rápido del mal de altura”, cuenta Sofía, recordando que “un representante del Gobierno vino a verme, lo haría, deduzco, por protocolo, y me dijo que habíamos hecho muy bien al decidir esperar a un helicóptero” y es que, cuenta la alcañizana, “dos turistas que estuvieron en el mismo pueblo decidieron descender a pie y todavía no tenemos noticias de ellos”.
Durante los cuatro días de espera en Kyanjin Gompa, habían dormido en uno de los albergues del parque nacional que rodea el pico. “Tuvimos suerte, porque había los pocos huevos que ponen las gallinas a tanta altura, una huerta y mucho arroz”, dice Sofía, además, el helicóptero que acudió al rescate aprovechó el viaje para llevar comida al pueblo. Mientras esperaban a los rescatadores, Óscar pudo cumplir el objetivo de su viaje y ascender al Yala Peak. De hecho, Sofía recuerda que el mismo día en el que llegó el helicóptero su padre se había ido a dar una vuelta, así que lo pilló por los pelos.
Padre e hija han conocido muy de cerca el fatal suceso y aseguran que hay muchísimas más víctimas de las que el gobierno nepalí reporta. Colaboran con el proyecto solidario “Cocina Mitho chaa”, gestionado por la asociación española Nepal-Aki, que da oportunidades laborales a jóvenes provenientes de orfanatos y que ahora está ayudando a los afectados por la riada.
Sofía y Óscar han continuado su viaje por Asia y actualmente se encuentran en Tailandia, donde van a pasar unos días buceando hasta su regreso a Alcañiz a mediados de septiembre.
Óscar Pérez es muy conocido en Alcañiz y la zona, pues es el propietario de Óptica Bajo Aragón, que tiene varios establecimientos en la capital bajoaragonesa, además de en Andorra y Calanda. Es natural de Getafe, aunque lleva asentado muchos años en Alcañiz, donde nació su hija y compañera en este viaje.
No es la primera vez que Sofía y su padre viajan a Nepal. Óscar ya lo hizo en 2023, en un largo viaje en solitario y en motocicleta que inició desde Alcañiz para repartir más de 500 gafas a personas de 15 países a cambio de sus sonrisas, un proyecto solidario que registró en un documental y un libro.
En ocasiones no ha habido servicios mínimos y se han acumulado 14 bajas médicas en poco tiempo
Debido a la falta de efectivos, la Policía Local de Alcañiz no puede garantizar la protección que se merece la ciudad, aseguran desde el sindicato CSIF. El servicio no sólo tiembla de cara al evento de MotoGP de este fin de semana, cuando Alcañiz recibirá a miles de visitantes en sus calles, sino durante el día a día, pues la comisaría de policía ha tenido que permanecer cerrada en varias ocasiones por no haber efectivos para el servicio, derivándose las incidencias a la Guardia Civil.
Los sindicalistas insisten en que se debe cumplir el “pacto de funcionarios”, un acuerdo ratificado por el pleno municipal que establece que cada uno de los tres turnos diarios (mañana, tarde y noche) debe cubrirse con tres agentes, dos de ellos para componer la patrulla de calle y el tercero como retén en la comisaría. Pero esto actualmente no se cumple, indican desde el CSIF, explicando que antes sí se cumplía gracias a las horas extras de policías. Sin embargo, desde este sindicato indican que recientemente el Ayuntamiento ha determinado que sólo se funcionará con horas extras los fines de semana, festivos o en eventos o situaciones excepcionales por no poder asumirse más horas extraordinarias, por lo que no se garantizan los tres policías el resto de días, habiendo jornadas en las que ni si quiera pueden ofrecerse los servicios mínimos.
Para los agentes afectados por esta situación, los servicios mínimos deben quedar garantizados cualquier día de la semana y no sólo en días excepcionales, tanto para la seguridad de los ciudadanos como para la de los propios policías, que no pueden enfrentarse a altercados o accidentes solos o patrullar sin nadie en comisaría, donde se encuentra el calabozo o la logística para coordinar emergencias, comprobar matrículas, antecedentes o vehículos robados, por ejemplo.
Desde el sindicato consideran que el agotamiento y la tensión psicológica por la falta de efectivos a diario pueden estar detrás de las muchas bajas médicas que ha sufrido el servicio en los últimos quince días. Actualmente hay catorce efectivos de baja, quedando únicamente seis agentes activos. “La salud psicológica es muy importante en el cuerpo de policía y debe garantizarse”, recuerdan desde el CSIF.
Esos seis agentes tienen su derecho a descanso, permisos o vacaciones, sin embargo desde el CSIF lamentan que para poder garantizar que haya patrulla, por ejemplo, durante MotoGP, cuando Alcañiz espera a miles de visitantes y moteros de fiesta, el Ayuntamiento ha decretado la suspensión de permisos o vacaciones de los agentes, con el trastorno y las pérdidas económicas que eso puede suponer también para la familia del trabajador si es que tenía reservas hosteleras o de transporte.
“Es una situación que en otras ciudades se ha recurrido legalmente y se ha ganado, pero para cuando se resuelve y se da derecho al trabajador han pasado ya dos años tras los que el trastorno sufrido es irrecuperable”, indican fuentes del sindicato, desde donde, no obstante, están estudiando recurrir a la vía judicial.
El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Alcañiz, Eduardo Orrios, indicó que en circunstancias habituales, hay un total de veintiún agentes en plantilla que pueden salir a la calle, pero con la cantidad de bajas médicas que ha habido en poco tiempo el consistorio no tiene margen para poder pedir refuerzos policiales en otras zonas para el evento motero.
Orrios explicó que el pasado mayo se reunió con los agentes para trasladarles que las horas extras deberían hacerse sólo en situaciones extraordinarias y no todos los días, pero para los afectados esto no garantiza que haya tres oficiales por turno y con la situación actual mucho menos. Para poder atender las incidencias, el concejal indicó que se ha pedido colaboración a la Guardia Civil. “Hay que hacer una reestructuración”, concluyó el concejal, refiriéndose a la situación de la plantilla policial en general.
Desde el sindicato señalan que Alcañiz debería tener entre 34 y 40 agentes en plantilla para poder dar el servicio correctamente, teniendo en cuenta permisos, bajas y vacaciones.
Una breve pero intensa tormenta descargó este domingo por la tarde sobre varios municipios del Bajo Aragón, dejando lluvias torrenciales y bolas de granizo del tamaño de monedas. Aunque, en general, no se registraron afecciones de gravedad en los núcleos urbanos, los agricultores de la zona de Híjar lamentaron daños en sus cultivos que mermarán la calidad de sus cosechas.
La duración de las precipitaciones varió por municipios, siendo más extensa en Alcañiz, donde dejó veinte litros por metro cuadrado entre las seis y las ocho de la tarde y se manifestó con lluvia torrencial en las calles y granizo en las pedanías de Valmuel y Puigmoreno, donde los Bomberos de la Diputación Provincial de Teruel tuvieron que acudir a retirar varios árboles del tramo urbano. El alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, explicó que este lunes la brigada municipal del Ayuntamiento se encontraba realizando labores de limpieza.
En general, el susto fue mayor entre los vecinos que las afecciones que finalmente se registraron en los núcleos urbanos, según los ayuntamientos de los municipios consultados. Fueron muchos los que corrieron a poner sus vehículos bajo techo en cuanto el cielo se tiñó de negro, algo frecuente en Alcañiz, donde no se borra de la memoria aquella granizada de 2003 que machacó tantos vehículos y tejados.
En Albalate del Arzobispo y en Híjar las precipitaciones se concentraron en muy poco tiempo, en unos treinta y quince minutos, dejando 17 y 31,6 litros respectivamente. Híjar cuenta con alrededor de cuarenta hectáreas de melocotoneros, que resultaron dañados por las bolas de granizo. El presidente del Sindicato de Riegos de Híjar, Antonio Esteban, lamentó que “apedreó mucho, causando bastantes daños en nuestras cosechas, ya que los frutos han quedado marcados y ya no podrán venderse como de primera calidad, sino de segunda o tercera”.
En este mismo municipio el agua anegó un tramo de la carretera nacional N-232 y otro de la que conduce a Samper de Calanda. En el tramo urbano, impresionaron las sillas de los bares y los contenedores arrastrados por el agua, aunque desde el Ayuntamiento aseguraron que los mayores destrozos se concentraron en el parque del Calvario, donde cayó un árbol y varias ramas.
En esa misma línea, desde el consistorio de Albalate del Arzobispo no se registraron afecciones graves, apuntando a daños en arbolado urbano, aunque aseguraron que la tormenta impresionó por la gran cantidad de granizó que cayó durante una media hora.
La Guardia Civil ha detenido a nueve personas que formarían parte de un presunto grupo criminal dedicado a la venta de drogas en Caspe. Los agentes han realizado cuatro registros en inmuebles de los detenidos, hallando en ellos distintas cantidades de cocaína y hachís, más de 1.500 pastillas para sustancia de corte, terminales móviles y más de 600 euros en efectivo. Se consideran desmantelados 3 puntos de venta de drogas muy activos en el municipio.
Las unidades de investigación de la Guardia Civil de Caspe iniciaron la denominada operación “ESMILES”, en noviembre del pasado año, ante la posible existencia de una vivienda ubicada en la citada población que estaría utilizándose como punto de distribución de drogas. Del estudio de la información recabada por los especialistas durante estos meses se obtuvo la identidad de varias personas que estarían dedicándose a la venta de sustancias al menudeo a personas residentes en Caspe y otras localidades cercanas.
También se pudo determinar que, además de la vivienda objeto de la investigación, utilizarían otros inmuebles ubicados en Caspe para la distribución de las drogas, principalmente hachís, cocaína y marihuana. Una actividad ilícita que desarrollarían los componentes de esta red guardando fuertes medidas de seguridad para evitar ser interceptados por las fuerzas y cuerpos de seguridad y que se distribuirían las funciones para el desarrollo de esta actividad ilícita.
Una vez recabados todos los indicios que evidenciaban la actividad del grupo criminal, el pasado 27 de julio se efectuaron un total de 4 entradas en los diferentes inmuebles de los sospechosos, en Caspe, donde se intervinieron 200 gramos de hachís, 10 gramos de cocaína, terminales móviles, 1500 pastillas de sustancia de corte para la elaboración de las dosis y 625 euros en efectivo.
Durante los registros se produjeron las detenciones de 8 hombres y una mujer, de edades comprendidas entre los 20 y los 50 años, de origen marroquí, a los que les imputaron supuestos delitos contra la salud pública por tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal. Quedaron a disposición judicial una vez finalizadas las diligencias.
Con estas detenciones se consideran desarticulados tres puntos de venta de sustancias estupefacientes muy activos en la ciudad de Caspe. En la operación se ha contado con la colaboración de Policía Local.
Se calculan pérdidas de cinco millones de euros para los agricultores.
Bolas de granizo que alcanzaron el tamaño de pelotas de ping-pong mermaron este lunes por la tarde la huerta calandina en cuestión de minutos, afectando gravemente a los melocotoneros justo al principio de su recolección.
La tormenta, que comenzó a las tres y veinte de la tarde, vino acompañada de rachas de viento que superaron los sesenta kilómetros por hora y de una bajada de temperatura de unos trece grados, duró apenas un cuarto de hora, pero fue lo suficientemente intensa como para dañar la cosecha del melocotón en un pueblo que vive en un ochenta por ciento de la agricultura y especialmente del cultivo melocotoneros.
La granizada ha llegado en el peor momento posible, lamentó el alcalde de Calanda, Alberto Herrero, explicando que “son unas fechas en las que el melocotón se empieza a hinchar, por lo que la marca del granizo es definitiva. Si hubiese ocurrido hace un mes, el fruto es pequeño, cicatriza y no sufre y un mes más tarde mucho melocotón ya estaría cosechado”.
Herrero comentaba que justo la mañana del día de la tormenta varios agricultores le comentaron que iniciaban la recolección. “En un rato, los agricultores pierden todo el trabajo de un año, además de la inversión, que cada vez es mayor. Ahora, deberán seguir haciendo su desembolso para recoger la fruta para venderla por un precio irrisorio”, se apenaba el regidor.
Los agricultores se encontraban ya este martes haciendo las gestiones pertinentes con sus aseguradoras.
Antonio Cerdán, el gerente de la cooperativa de melocotón y aceite La Calandina, asentada en el municipio, calcula una pérdida de unos cinco millones de euros para los agricultores. Indicaba que “esta semana recogeremos una nueva variedad de melocotón, el Andros, a la vez que los peritos van tasando y será entonces cuando vayamos conociendo la afección que ha habido”. A partir de ahora, lamentó Cerdán, “habrá clientes que no podrán servir a supermercados con los que ya teníamos pactados precios más o menos aceptables. Por otra parte, el melocotón que está tocado no va para el mercado, sino para dados de macedonias y zumo. Como para dados no servirá, sólo nos quedará para zumos y concentrados, teniendo en cuenta que se paga a ocho céntimos cuando sólo el embolsado cuesta veinticinco céntimos, así que no llegará ni para cubrir los gastos de embolsar”.
Calanda cuenta con alrededor de ochocientas hectáreas de cultivo, entre secano y regadío, de melotón, almendra y oliva. “El granizo tiró almendras al suelo y las olivas ya no valen para mesa, por lo que podrían perderse veinte o treinta céntimos por kilo. En cuanto al melocotón, calculo que habrá más de doscientas hectáreas afectadas de las trescientas cincuenta que tenemos, afectando a unas setenta familias de agricultores”.
El trabajo en la cooperativa continuará este verano, aseguró Cerdán, pero apenas saldrá producto sin afección.
Aunque los principales daños se concentraron en las huertas, la tormenta anegó los subterráneos de varias viviendas del municipio. La Diputación Provincial de Teruel se ha puesto a disposición del Ayuntamiento para el arreglo de caminos afectados.
El reactivado incendio de Ejulve se ha dado por estabilizado este domingo y a primera hora de la mañana se han reunido los alcaldes de los municipios afectados con los responsables del Puesto de Mando Avanzado, acordándose el regreso a sus domicilios de las personas que permanecían evacuadas de manera preventiva. Se trata de los vecinos de Cuevas de Cañart, Ladruñán, Dos Torres de Mercader, El Higueral y La Algecira.
El incendio permanece en Nivel 1 de emergencia.
Las carreteras locales y autonómicas que permanecían cortadas han quedado ya abiertas al tráfico aunque desde la dirección de extinción se pide a la población que eviten circular por caminos y pistas forestales ubicadas dentro del perímetro del incendio para no entorpecer las labores de extinción y evitar accidentes con la maquinaria pesada y las autobombas que permanecen en la zona. El operativo de extinción permanece trabajando con medios aéreos y terrestres de INFOAR con el apoyo de los bomberos de la Diputación de Teruel. Los medios del MITECO y la UME fueron desmovilizadas a lo largo de la jornada de ayer para poder destinarlos a otros incendios graves que están teniendo lugar en España. Durante la jornada de este miércoles el trabajo se va a centrar en el refresco de los puntos calientes y en la vigilancia y extinción de las reproducciones que se vayan produciendo.
Por otra parte, el perímetro del incendio forestal de La Cerollera permanece estable desde finales de la semana pasada, estimándose una superficie afectada de 82 hectáreas, con un perímetro aproximado de unos 6 kilómetros.
La evolución permitió el pasado 24 de julio la reapertura de la carretera TE-53 entre La Cerollera y La Cañada de Verich que permanecía cortada como medida preventiva del km 0 al 4.
El Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) acordó este miércoles rebajar la emergencia a Situación Operativa 0, ante la evolución favorable del incendio forestal declarado en Ejulve el pasado 20 de julio y que ha calcinado alrededor de 1.400 hectáreas, movilizando a numerosos medios especializados por tierra y aire, además de voluntarios.
Los vecinos de Molinos y de las pedanías de Aliaga, Cañadilla y Cirugeda, que habían sido desalojados por precaución, pudieron regresar este miércoles a sus pueblos.
Ese mismo día reabrió al tráfico la carretera A-1702, que permanecía cortada como consecuencia del incendio y también la carretera A-2403.
Además, se desmovilizó a la Unidad Militar de Emergencias (UME), que finalizaba las tareas que tenía asignadas en el sector 2 del incendio.
El dispositivo contra incendios del Gobierno de Aragón, INFOAR, mantenía diferentes cuadrillas sobre el terreno para continuar con las labores de consolidación y vigilancia ante cualquier posible reactivación, habiéndose logrado enfriar prácticamente todo el entorno del incendio.







