Opiniones

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Las cosas por su nombre

Es lo que tiene este verano atípico, te tragas unos bodrios televisivos que a veces te hacen revolver el estómago.

Llevan unos días hablando sobre los futbolistas que pagan a chicas para acudir a fiestas. También de grandes empresarios, tanto nacionales como extranjeros, y hasta de príncipes de indeterminados países.

Lo tratan como si de una transacción comercial se tratara: yo te pago, tu vas allí muy mona, de “imagen”, le llaman, y yo, que soy el que pone la pasta, si me gustas, te digo que quiero tema contigo, previo pago, obviamente, y allá paz y después gloria…

En mi pueblo a eso se le llama prostitución, aunque los que lo hagan sean tipos guapos que visten bien, huelen bien y tienen mucha pasta y ellas chicas monas que salen en la tele. No difieren en nada a las mujeres que se pueden ver aún en la calle del Caballo y aledaños (zona típica de la prostitución en Zaragoza, de las de toda la vida), sólo que estas son mujeres mayores, con la mirada derrotada, cuerpo desgastado y muy pocas esperanzas.

Lo normalizan, como si la prostitución fuera un oficio y no una esclavitud, y dicen que sólo se van con los que les gustan… Todo muy idílico. Luego les hemos de decir a nuestras hijas que estudien y se preparen, para tener una vida razonablemente buena, y ven a estas que salen en la tele, que se levantan 3000€ por una noche o dos, con gastos pagados y acceso a tiendas de lujo ilimitado…

Que hombres jóvenes y razonablemente guapos, la mayoría con pareja, según dicen, paguen para tener sexo, y lo vean tan normal… me hace pensar que ven a las mujeres como simples objetos. Estos chicos, o estos adinerados empresarios o políticos que pagan por tener sexo, son los que nuestros hijos admiran, así que luego no me extraña que los comportamientos de muchos de ellos sean de desprecio hacia las mujeres, creyéndose con el derecho de usarlas como si de un pañuelo de papel se tratara, sin respeto de ningún tipo.

Que den horas de televisión a las mujeres que hacen estas cosas y las quieren normalizar, me parece patético.

La prostitución nunca será algo normal, porque siempre hay alguien que tiene una posición de privilegio, por más que me digan que si no les gusta la proposición les dicen que no y no pasa nada…

Luego dirán que el machismo no existe, que es un invento de las feminazis…

Regreso

Parafraseando a Paco Martínez Soria en la Ciudad no es para mí, por fin he podido decir:

“Ya estoy en mi pueblo otra vez”. Casi cuatro meses de ausencia como consecuencia del estado de alarma y del confinamiento. La película, estrenada en 1966, obtuvo un gran éxito y para el actor turiasonense -ya figura cotizada y aplaudida del teatro español- fue su lanzamiento definitivo en el cine. Incluso grabó un disco que, a todas horas, podía escucharse en la radio y que comenzaba con la frase anteriormente expresada. La cinta se clasificó para mayores de 14 años.

En ella, se desliza un adulterio que no llega a consumarse. En Zaragoza, no me dejaron entrar en el cine. Hoy día, esto puede parecer ridículo pero eran las costumbres de la época, por fortuna, superadas.

En Alcañiz, la calificación cambió y la película se autorizó para todos los públicos. Se ve que un adulterio no revestía la misma importancia en un pueblo que en una ciudad. El film fue proyectado en el cine Guallar, en la calle Mayor, conocido también como el cine de abajo. El cine de arriba era el Roch, en la plaza de san José. Hace mucho que los dos desaparecieron.

He vuelto a Alcañiz desoyendo al Gobierno que recomendaba, por boca de su principal experto, no cambiar de provincia y menos de comunidad. Por el contrario, los turistas extranjeros sí pueden moverse libremente por nuestro territorio sin someterse a ninguna prueba. A pesar de que el ministro comunista de Consumo lo considera como un sector “estacional, precario y de bajo valor añadido”, la realidad es que el turismo, además de ser un gran invento como se titulaba otra película de Martínez Soria, constituye nuestra principal “industria” y una actividad esencial para reactivar la economía. Hay que impulsarlo aunque sin descuidar las medidas de seguridad.

Parece ser que, según las autoridades, los controles de temperatura y la inspección visual son más efectivos que los test. En todas partes se están produciendo rebrotes de Covid-19.

Para evitar pasar a mayores, debemos no bajar la guardia guardando las distancias sociales y usando las mascarillas que, unos meses atrás, no resultaban convenientes. Nos piden algo muy simple que, sin embargo, muchos no hacen. Tampoco algunos diputados y senadores que tendrían que dar ejemplo. Y, por cierto, el PSOE y Unidas Podemos han votado en el Congreso en contra de bajar el IVA de mascarillas, guantes y geles hidroalcohólicos del actual 21% al 4%. Y el IVA lo pagamos todos, no solo los ricos.

No sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió

El vídeo mató a la estrella de la radio. Las películas con sonido, acabaron con los actores de cine mudo, aunque “The Artist” resurgió de aquellas cenizas en 2011. El plástico acabó con los alfareros, salvo en Muel, y pronto morirá el plástico, gracias al dios de honrar a los padres, no matarás, no robarás, no violarás, no mentirás, propiciando el nuevo renacimiento de las ciencias y las artes.

Y lo hará con personas con vocación de aprender, capacidad de contagiar entusiasmo y seguir los dictados del quinto al octavo mandamiento. Si los centros escolares estaban optimizados, para acoger al alumnado, con precisas distancias y superficies de los espacios, y ahora solo cabrían el 30%, a lo sumo la mitad, o se doblan los edificios y los maestros, o se diezma al alumnado.

Qué tiempos aquellos, en los que se mal educaba para completar repetidores y fracasadas, con los que sacar plazas para profesorado amigo, que tumbara a quienes no debían llegar a donde sólo caben las élites a titular, llamadas a heredar las colocaciones en la estructura socio económica, siempre tan reacias a los cambios que supongan verse desarmados de su nepotismo y amiguismo.

Claro que la tele formación aventaja con mucho a las decadentes endogamias aristocráticas presenciales, que fustigan con indiferencia y segregacionismo, cual subidos al carromato de las pócimas inocuas, cuando no venenos, propalando charlatanería, y ansiando no exponerse a que surja quienes descubran el engaño, y terminen siendo devorados físicamente, como Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de, El Perfume, de Patrick Süskind, después de comprobar que induciendo al sexo descabezado, se convertía en el caudillo nacido en el lugar más nauseabundo de la tierra, en medio de la basura, excrementos y putrefacción, criado sin amor, sobreviviendo sin el calor del alma humana, y solo por la obstinación y la fuerza de la repugnancia. Bajo, encorvado, cojo, feo, despreciado, un monstruo por dentro y por fuera... había conseguido ser estimado por la masa votante ¿cómo estimado? ¡AMADO! ¡VENERADO! ¡¡IDOLATRADO!! Y en cuanto a doblar a los docentes, nada más justo, sólo hay que cubrir el pago de la hipoteca de la vivienda habitual y demás gastos imprescindibles para el ejercicio de la profesión, dando por supuesta la vocación de todos y todas, que les lleva a procurar a su alumnado lo mismo que a sus descendientes. Y bien gestionado, sobra dinero para construir los edificios y disponer de todo lo que no se aprenda leyendo, porque este personal cobra más del doble de lo que necesita para cubrir gastos para una vida digna y
coherente con la sociedad en la que se integra, ya no te digo si en una unidad familiar se juntan dos sueldos docentes, o más, y cargados de sexenios y otros complementos.

Racismo

Estamos llegando a unos extremos de estulticia y tontuna que son para hacérselos tratar por profesionales. El canal de televisión por suscripción estadounidense HBO retiró la película de 1939 “Lo que el viento se llevó” por racista. Ante las críticas recibidas, rectificó su decisión. Y como solo hay que prohibir una cosa para obtener el efecto contrario, las compras del mítico film se multiplicaron. Tendrán que censurar asimismo las películas de Tarzán, un blanco en tierra de negros que, para más inri, son los malos. O las de indios. En casi todas, ganan los blancos, o sea, los buenos. La creadora de “Friends” ha pedido perdón por no incluir intérpretes de color en la serie. Ya criticaron otra serie, “Chernobyl”, porque no había personajes de origen afro.

Habría que matizar dicho concepto pues no todos los naturales de África son de ese color; en el norte del continente, tienen un tono más claro de piel. La incongruencia sería que, en la Ucrania soviética, aparecieran personas de ese color. Un ejemplo de corrección política es “La corona vacía”, serie británica sobre la Guerra de las dos Rosas en la Inglaterra del siglo XV. En ella, la actriz que da vida a la francesa Margarita de Anjou, esposa del rey Enrique VI, pertenece a dicho grupo étnico.

Una serie histórica debe ser fiel a los hechos del pasado. No sé cómo hemos podido mantener nuestro equilibrio mental mediatizados, desde la infancia, por ejemplos de discriminación tan negativos. A no ser que los desequilibrados sean otros. Ah, y otras.

La muerte de un afroamericano en manos de un policía blanco ha desatado una explosión de violencia “antirracista” en todo Occidente. Pero el racismo no se combate boicoteando, desde la ignorancia y el odio, películas, derribando estatuas o incluyendo actores de otro color para papeles que, étnicamente, no les corresponden. Resulta absurdo que los descendientes de quienes, prácticamente, aniquilaron a las tribus nativas de América del Norte, tilden a Colón de racista y esclavista. ¿Cuántos indios –no sé si esta palabra es correcta- sobrevivieron en los territorios colonizados por británicos y franceses? En cambio, al sur de Río Grande, en casi todas las naciones, la inmensa mayoría de la población es indígena o mestiza.

No se puede juzgar el pasado desde una perspectiva actual. En todas las conquistas se han producido desmanes y excesos. Nos sentimos orgullosos de nuestro pasado romano e islámico y ¿no cometieron estos pueblos, también, un sinfín de tropelías y expolios? En 1776, los Estados Unidos declararon su independencia y han logrado erigirse en la primera potencia mundial. Treinta y cinco años después, comienza la secesión de la América Hispana. Las repúblicas que reemplazaron a los virreinatos españoles, sin embargo, se han quedado muy atrás. Después de dos siglos, la excusa de la herencia recibida ya no cuela. Hay que atribuir la culpa a otros ejecutantes de la Historia.

Mojo Picón dedicado a Pablo

Viendo a Pablo Iglesias en alguna de sus intervenciones en el Congreso, observo que la estrategia de sus discursos, que otrora escupían una arenga, rozante en lo agresivo, desde su estrado universitario, y para su adolescente alumnado, ahora, casi siempre, ese discurso consiste en llenar el Hemiciclo con el eco de palabras imbuidas de un aura inmaculadamente eclesial y litúrgico, hablando con preciosos sustantivos que irradian valores épicos, y que, si no salieran de su boca, sonarían a música celestial con corifeo de angelitos y querubines a compás del órgano. Palabras como: "Mejora social", "solidaridad", "fraternidad", " anticorrupción", etc....

Pronunciadas todas ellas en un tono suave, bajo, grave, circunspecto y beatífico, cual si fuera el mismísimo Obispo de Sigüenza ofertando su magistral prédica epistolar desde el púlpito catedralicio.

Ya no engaña a casi nadie, salvo a los muy incautos, que por desgracia aún queda alguno, y si sus "afines", más cercanos, los que todavía no le han abandonado, le siguen, puede ser más bien, por el "talón" que por convicción.

Hasta el mismísimo Jesucristo, si volviera, le echaría con ganas del templo como a un vulgar mercader charlatán, pues de todos es sabido que "no es lo mismo predicar que dar trigo".

A pesar de su inteligencia demostrada, porque hay que reconocerle que, tonto, no es, (aunque haya copiado y aprendido modos visionando series en Netfix o HBO), no es consciente de que su mesiánica estrategia oratoria, si no conjuga acorde con la evidente realidad de su praxis, puede convertirse y de hecho deviene en la más ridícula de sus trápalas.

Con la edad, una se va volviendo escéptica y ya no confía en mercachifles vendedores de ningún bálsamo, que no esté científicamente comprobado, ni en salvadores que no vistan uniformes de acreditado servicio social y humanitario.

La mollejas

La venerable Northuldra, Yelena, que se intuye que tuvo amores con el limpio de corazón, Matías, (aunque con su obediencia ciega, fue autor material de violencia sobre inocentes), le dice: -¿Por qué la naturaleza recompensaría a una persona de Arendelle con magia?- a lo que el teniente, seguro de su honradez, replica: -Tal vez para compensar los atentados de tu pueblo – Y ella, segura de la suya sentencia: -Mi pueblo es inocente. Nunca habríamos atacado primero- Y era verdad, fue el mandamás arendeliano quien asesinó primero, y con alevosía, a lo juzgado, infestado de colaboradores necesarios, en el robo niñas y saqueo de haciendas.

Curiosamente, al bélico se le ocurrió construir un pantano, contando las supuestas bondades, y ocultando sus genocidas intenciones, que curiosamente pudieron exterminar a la gente que se fiaba de él, de no ser por la magia de Elsa, capaz de detener la avalancha tras la presa rota. (Frozen II o la España actual).

Las mollejas son las glándulas del timo (además de las parótidas), situadas delante de la tráquea, bajo el esternón, dónde darse golpes de pecho mientras se roba con el más puro instinto parricida.

Curiosamente al extirparla no desaparece la actividad timadora.

Perdona que no te crea, me parece que es teatro. Ay, el teatro, que si muestra la realidad, como lo hacía el clásico, buscando la catarsis (mostrar las atrocidades, para que el público no caiga en las conductas aberrantes, en las que cayeron sus semejantes, no muy lejos en el tiempo) resulta ofensivo en épocas de decadencia intelectual, y el consiguiente cinismo (decir algo y hacer lo contrario, sin trazabilidad, para que los agraviados no den con los impulsores, sino, previsiblemente con otras prescindibles) Y así en el siglo de oro de las letras, ya no había catarsis, al contrario, se creaban tramas en las que el público celebraba alborozado, el encubrimiento de sus atrocidades, empezando por la picaresca para robar, y el asesinato de forasteros por no querer casarse con lugareña, modo de que ella dispusiera de su patrimonio, sin acompañarle a las guerras, como sucede en el alcalde de Zalamea. Hasta llegar al asesinato de Federico y tantos otros, acusándolo de chivato o similares, pues en las obras se veían retratadas sus vilezas y ruindades, y no estaban para avergonzarse, sino para tapar bocas catárticas.

Y así seguimos, oyendo a quienes traman cosas peores que el confinamiento y la destrucción del tejido productivo de forma selectiva: unidad, concordia, convivencia, respeto, tolerancia, juntos, solidaridad. Perdona que no te crea, me parece que es peor que teatro.

Tiempo de adioses

El ámbito de la población más afectado por el coronavirus ha sido el de los mayores.

Inexplicablemente, no se han proporcionado datos oficiales sobre el número de fallecimientos por efecto del Covid-19 en las residencias de la tercera edad; solamente se dispone de los informes aportados por las comunidades autónomas según los cuales dichas defunciones superan el 70% del total. En Aragón, este porcentaje se eleva hasta el 83%. Resulta lamentable que una parte de la generación que, con su impulso, construyó la España que conocemos haya tenido que acabar así, alejada de sus familias, aislada en geriátricos y muerta en soledad.

En muchos casos, han transcurrido semanas sin obtener información desde los centros sobre la situación de los familiares y, cuando la han recibido, ha sido para comunicarles su deceso sin que pudieran despedirse de ellos y debiéndose conformar con una urna con sus cenizas.

Ha habido establecimientos en los que han perecido más de 100 personas, las mayor parte de las veces, sin el tratamiento adecuado al no ser admitidas en los hospitales que, ante la solicitud de medicinas para ellas, se limitaron a enviarles morfina y sedantes. Por ello es muy loable la actitud de las doce trabajadoras del Hogar Santo Ángel de Alcañiz que, por propia iniciativa y para evitar contagios, se han confinado con las 120 personas mayores que viven en este centro de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados durante 50 días, desde el 15 de marzo al 11 de mayo.

En contraste, también se han dado situaciones inversas en las que los residentes fueron abandonados a su suerte por quienes los tenían a su cuidado.

El sector de establecimientos de la tercera edad arrastra años de precariedad y recortes con salarios bajos y escasez de personal. Para paliar tales deficiencias, el 22 de marzo, como
efecto del mando único decretado por estado de alarma, las residencias privadas, quedaron “nacionalizadas” e intervenidas por el Gobierno bajo la supervisión de su vicepresidente segundo.

En esta sociedad materialista que llamamos desarrollada, los ancianos son considerados una carga social, económica y política (algún partido muy progresista defiende privarles del voto
con el argumento de que, al ser un colectivo muy numeroso, deciden el futuro de los jóvenes) y se les arrumba, despreciando su experiencia y sin reconocerles el derecho a disfrutar, tras los esfuerzos y servicios prestados a lo largo de su vida, de una confortable senectud.

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