Opiniones

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Cavernícolas

Algo funciona mal en esta sociedad enferma en la que vivimos. Cada vez, son más las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas, a pesar de la Ley de Medidas de Protección
Integral contra la Violencia de Género. Los hombres no vamos matando a las mujeres indiscriminadamente. En la mayoría de los casos, entre las víctimas y los verdugos, se da o se ha dado una relación dentro del entorno doméstico. Pero tampoco se puede negar la violencia contra las mujeres y que son muchas más las muertas a manos de hombres que al contrario, hombres asesinados por mujeres.

Como no se pueden negar los comportamientos machistas contra ellas, en especial, las agresiones sexuales cometidas por las, nunca mejor llamadas, manadas, en numerosas ocasiones, acabadas en muerte. Y lo alarmante es que estas conductas van acrecentándose entre los jóvenes. ¿Qué clase de educación les estamos dando? Y también ¿qué ejemplo reciben en sus casas? Estas actuaciones deplorables no se arreglan con lazos, carreras, manifestaciones o leyes que discriminan a los hombres castigándolos con mayores penas que a las mujeres por el mismo delito. Es preciso ir a la raíz y cambiar la mentalidad y forma de ser, complicada tarea considerando que, dentro de la multiculturalidad que disfrutamos, dichas
actitudes están muy arraigadas entre ciertos grupos. Es difícil mas no por ello se ha de desistir en el esfuerzo. Toda violencia es condenable sea de la clase o del género que sea.

Porque no debemos obviar otras violencias no tan mediáticas e, igualmente, en aumento; unas, dentro de la relación familiar, como la que se produce de hijos contra padres y de padres
contra hijos, en colectivos profesionales como el docente o el sanitario, donde profesores, médicos y otros profesionales son objeto de agresiones, o, simplemente, contra el diferente bien por su inclinación sexual, por su etnia o porque no piensa igual. De unos años a esta parte, la crispación y la intransigencia se han agudizado en nuestro mundo haciéndolo irrespirable en todos los sentidos. Tecnológicamente, estamos avanzando hasta límites inimaginables pero, en el aspecto humano y de los valores, estamos retrocediendo y volviendo a las cavernas si es que alguna vez hemos llegado a salir de ellas.

Greta y el planeta

Acerca del tema del momento y a la vista del revuelo que se ha organizado con la visita de Greta Thunberg, a la Cumbre de Madrid con motivo del llamado Cambio Climático, y sin entrar en las apreciaciones y debates que todos los medios han sacado a relucir sobre este tema, como por ejemplo, que es tan solo una niña, que si está manipulada, que si debería estar en el colegio, o ya entrados en meollo científico, lo que los negacionistas opinan de que si lo del cambio climático es una patraña, que si el Co2 no es contaminante, etc, etc....

Al margen de esos comentarios, o de entrar en teorías científicas de las que no puedo opinar por desconocimiento didáctico, me gustaría expresar algunas apreciaciones que todo este alboroto gretero me han propiciado.

Puedo entender a Greta. Es una niña preadolescente y en edad de gustar de esa popularidad, cuya personalidad en formación es susceptible de cualquier manipulación, como cualquier otro chico a su edad. Todos hemos pasado por esa etapa y disfrutamos bebiéndonos a tragos lo que la vida nos va descubriendo, sin demasiado análisis y sin la calma necesaria que se requiere para averiguar la mella que esas vivencias nos pueden causar.

Puedo entender a sus padres, aunque me cueste bastante, ya que yo no lo haría, que aprovechan el filón económico que puede favorecer a su hija, con un cierto grado de Asperger, para que su futuro sea menos incierto y que en cierta medida pueda ayudarla a paliar posibles dificultades.

Pero, la verdad, lo que no logro entender es a los "gretinos" que la siguen. Que están siguiendo todo este montaje o barullo formado a su alrededor, siguiendo, así, porque sí, al son de pito y tamborrada, porque ahora es esto lo que toca bailar.
Decididamente, la gente, en masa, parece como si necesitáramos seguir siempre juntitos tras algún líder que nos marque el camino, seguir a famosos o mesías de cualquier pelaje para sentirnos como que formamos parte del grupo, para no desentonar ni "significarnos" demasiado, para no parecer un offsider. Eso estaría mal visto y parece ser que empodera más sentir el calor de grupo.

Creo que es cierto que existe un cambio climático, de hecho en mi más tierna infancia he sufrido de sabañones, debido al frío, las nevadas y aquellos terribles carámbanos helados que colgaban de los aleros y que amenazaban con partirme el cráneo en mi camino al colegio. Ahora los inviernos son más suaves.
También creo, que la sociedad en general, no se si debido a la abundancia material y a una deficitaria educación ambiental, estamos contribuyendo a una mayor acumulación de residuos, basuras y desperdicios que en mi época infantil no se veían ni por asomo, ya que a nivel personal, teníamos más conciencia de las carencias y de cuánto costaba conseguir cualquier cosa, y así sin ser conscientes de ello, todos contribuíamos más en el reciclaje sin saber que lo hacíamos indirectamente por el planeta.

Pero sin entrar en si soy negacionista o no, mi teoría de observadora de "taburete", me dice que la Tierra es un planeta vivo, que depende del calor del sol para sobrevivir y puede estar sufriendo las fluctuaciones que el astro rey le imponga, y que al estar vivo, también le tocará morir como a todo quisqui. Y también me dice que sólo la ingeniería, el capital invertido en ello y la tecnología, podrán servir de "paliativos" para que a los terrícolas que les toque vivir y morir en ese tránsito, no se les haga tan terrible y penoso el óbito. Afortunadamente, creo que yo no viviré para verlo.

La salud está ligada al código postal

Los nuevos estudios sanitarios “se han centrado en la correlación entre el lugar donde vive la gente (es decir, el código postal) y su calidad y duración de vida. En varias ciudades de Estados Unidos, la esperanza de vida promedio en ciertas comunidades es de 20 a 30 años menor que la de las que se encuentran a sólo unos kilómetros de distancia. En general, las disparidades de salud se basan en una interacción de factores raciales, económicos, educativos y otros factores sociales.”

Así de contundente se mostraba uno de los centenares de estudios internacionales que hablan sobre la relación entre el código postal y los datos de salud de cada barrio.

Estos viene a indicar que el nivel de vida, educativo, económico y social de cada barrio determina el nivel de salud (y hasta la esperanza de vida) de cada barrio, con impactantes variaciones entre ellos.

Por tanto, es imprescindible acabar con las desigualdades sociales y económicas entre los barrios de una misma ciudad, para así mejorar de una forma global y completa la calidad de vida de todos los ciudadanos. Porque no solo hablamos de trabajo, acceso a la vivienda, proyectos de futuro, familia u ocio. Sino que todos los estudios que llevan casi una década saliendo nos muestran una clara relación entre desempleo y pobreza con una menor esperanza de vida.

En consecuencia estos estudios hablan, muy claramente, de la necesidad de realizar verdaderas políticas sociales y progresistas, para que no solo disminuyan las desigualdades sociales, se brinden mejores oportunidades laborales, si no que además los determinantes de salud mejoren, de forma indirecta, con los innegables beneficios que ello conlleva.

En este contexto, no podemos mirar hacia otro lado, debemos ser responsables y actuar en consecuencia. Porque cada acción (o inacción) política conlleva un posible sufrimiento, una vida penosa, o la imposibilidad de una segunda oportunidad laboral, social o educativa. Además de la dificultad de mejorar las condiciones de vida y el futuro de cada ciudadano que lo pueda necesitar. Siendo esto responsabilidad directa, sin ningún género de dudas, de todos los actores políticos que tienen responsabilidades, desde ayuntamientos, hasta el gobierno central.

 

Los pilares de la tierra

Evitar la “violencia de género” sin disuadir de robar, es cómo pretender curar una enfermedad con cubalibres, tal y cómo llegarían a pensar médicos metidos a políticos.

Las parejas que han llegado a disfrutar de lo bueno que está en el mercado, sin presión ninguna, concluían que si las retiraban, mucho mejor que trabajar, en lo que habían comprobado de más y de sobra, que era tóxico, penoso y peligroso, y que eso de realizarse trabajando y otras flores, no tardaban en marchitarse.

Si procuráis que los integrantes de la ciudadanía, sean mal educados y corrompidos en sus costumbres desde la niñez, para colocar a muchos de castigadores de inocentes, cuando
sean adultos, cometiendo delitos que ya desde su infancia se preveía tendrían lugar, ¿qué otra cosa hacéis más que engendrar maltratadores de quienes les aventajen en educación o
les descubran en su corrupción? Basta con que se sientan encubiertos.

Es todavía común el aceptar colocación, sin saber de dónde provienen los fondos, que pagan las nóminas y nutren los presupuestos, que remuneran las colaboraciones y gastos varios.

Del mismo modo que se dan cursos y conferencias, que no habilitan más que para beber del flujo de dinero, que reciben y distribuyen las administraciones públicas.

Producción de bienes y servicios, para nada, que ya producen otros.

Y en este estado de la idiosincrasia, no es extraño que se ponga el grito en el cielo por el gobierno, el número de huérfanos por desestructuración de familias, cuantificándolos en
treinta, como si fueran trescientos, cuando cada vez que les priva de padre, huérfanas son, con el agravante de quedar custodiadas entre vagos, maleantes y ladrones.

Que no hay que caer en antagonismos, cuyo origen primigenio, está en el: tonto; tonto tú, soy un espejo, soy tu reflejo. Está muy bien la estructura de roles y puestos, sean estorbos,
malvadas o generadores de bienes y servicios. A lo que hay que dirigir esfuerzos y capacidad planificadora, es a que cada puesto sea ocupado por muchos, y por tanto cada persona dedique parte de su vida a diferentes quehaceres, sean estorbos o útiles. Así se minimizarán las lacras, que en su mayor parte surgen de atreverse a robar, embaucar, manipular, malmeter y tergiversar. Y es que el cinismo está alcanzando cotas apocalípticas.

Donde dije digo...

La semana inmediata a las elecciones fue frenética en cuanto a noticias y mudanzas de actitud. Lo que se escribía un día ya no servía al siguiente. Quien no dimitía por la noche lo hacía la mañana después. Quien, durante meses, se negaba a aceptar la entrada de los comunistas en su futuro gobierno y no se cansaba de repetir que tal circunstancia le quitaría el sueño a él y al 95 % de los españoles y solo aceptaba su apoyo sin contrapartidas, a las 36 horas de conocerse los resultados electorales, cambia de parecer y pacta con ellos accediendo a sus exigencias de tener una importante presencia en el ejecutivo. ¿Para esto hemos vuelto a las urnas? O ya estaba acordado de antemano y los continuos rechazos estivales fueron un paripé para convocar nuevos comicios convencidos de que aumentarían sus escaños y, juntos, alcanzarían la mayoría absoluta; o se han asustado -tras perder entre los dos cerca de millón y medio de votos- del auge del tercer partido situado en las antípodas ideológicas; o se trata de otro ardid a fin de obtener el respaldo incondicional de la segunda fuerza parlamentaria y gobernar así en solitario que era su propósito desde el principio. ¿Cuántas veces ha virado su opinión sin importarle otra cosa que mantenerse en el poder al precio que sea? Y ¿qué patética imagen estamos ofreciendo al exterior?

Los políticos piensan que carecemos de juicio crítico y que pueden engañarnos fácilmente y sin consecuencias. Aunque siempre hay gente a la que no le importa que le engañen e, incluso, que disfruta dejándose engañar; nunca faltan masoquistas. Todos los partidos se comportan como sectas a sabiendas de que una gran parte de sus acólitos acata ciegamente las directrices del líder sin importarles los casos de corrupción o que sus decisiones y ocurrencias varíen de dirección como las veletas. Todo se ha de ver según el color del cristal del jefe que, una vez elegido o puesto a dedo, ejerce un control absoluto sobre la formación. Y nadie se atreve a discrepar, al menos, en público. Ya se sabe que quien se mueve no sale en la foto. Del jerarca supremo depende la confección de las listas electorales y al militante díscolo se le aparta y se le castiga sin cargo. En Alcañiz, en las elecciones de abril, vimos un ejemplo de ello. Lo expresaba Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”.

EMPONDERAMIENTO

Se coser botones perfectamente. Es más: sé coser botones, meter bajos de pantalones, bordar, hacer punto y ganchillo, coser cortinas, trajes de baturra y baturro…

Oye y además se manejar con cierta soltura las herramientas para el bricolage casero, el taladro, la lijadora, la sierra de calar, la grapadora. Sé también montar muebles de Ikea (o cualquier otro que venga a cachos y con los tornillos aparte, de los que por cierto nunca me sobra ninguno). Sé interpretar planos de arquitectura y otros, tengo una buena orientación temporo espacial y no me pierdo si voy al monte a coger setas, por ejemplo. Los planos de carreteras se me dan muy bien, y soy la perfecta copilota.

La cocina me dicen que no se me da nada mal, y lo mismo te hago una conserva salada que dulce y te guiso un pollo.

Siempre he trabajado fuera de casa, y he tenido dos hijos: Aún a punto de cumplir 60 años sigo haciendo cursos para mejorar en mi trabajo. Me gusta aprender cosas nuevas.

Leo bastante, tanto prensa como libros, y me gusta estar enterada de lo que pasa por el mundo.

Tengo curiosidad, empatía, resilencia, mucha paciencia y soy de natural optimista. Y también intento ser solidaria.

Tengo amigos entrañables y una gran familia a la que quiero muchísimo.

Pero para la señora de VOX, lo principal, es que se coser botones, Eso es lo que más me ha emponderado en la vida, fíjate tú, y yo sin saberlo…

Dios blanco

Eran nuestros mejores amigos, y eso nos llevó a menospreciarlos. Nos ofrecieron amor
incondicional y nuestras neuronas construyeron desconsideración, y les robamos sin
miramientos. Amor con amor se paga, o vendrá el hombre del saco.
Los mejores amigos de la política evolucionada, más allá de personalismos y lo que cada
cerebro reclame, por sí o en conjunción con otros, en el momento actual son: ¡Teruel
Existe!, son el futuro, cada grupo de personas en el que su representante podría ser
cualquiera de los 16.000; EH Bildu, que busca la reparación de los daños causados a las
personas de bien, para que no se vuelvan a repetir abusos guiados por metafísica
artificiosa; PNV, por haber encajado el golpe a Ibarretxe, y seguir trabajando; BNG, por
haber resurgido de sus cenizas, con proyectos renovados; PRC, porque lo quieran o no,
personas como Miguel Ángel Revilla, son necesarias, aunque claro que no hay que clonarlo
y que extinga a otras especies, como hacen los siluros; Más País, porque aunque se hayan
separado, no roban hijas ni patrimonio; Unidas Podemos porque sus líderes han formado
un hogar, y pronto tendrán una líder, para que Ana Blanco no tenga que repetir lo mismo,
que mucho feminismo e igualdad y sois cinco machos, colegas; Ciudadanos, porque tienen
que rehacerse con Inés Arrimadas como líder, si quiere, y ya serían dos de cinco, para
recuperar su esencia primigenia y así honrar a Rivera para que pueda seguir haciendo
política hasta que emule a Terminator, el bueno, que le estrujaron en el 85 pero sigue
protegiendo 34 años después; y el partido del presidente que abronca a sus seguidores en
la noche electoral, que solo le faltó invocar a Extremoduro en aquel disco recopilatorio con
una bomba esférica en la portada. Ahora de momento servirá para hacer presupuestos,
cuatro años, otorgando a cada cual la libre y total gestión de la parte proporcional de los
ingresos del Estado, sin dejarse seducir por la voluntad de la mayoría que supusiera
discriminar a las minorías en los derechos fundamentales y la cobertura de los servicios
mínimos. Empresariado, no creo que el gobierno atente contra quienes crean riqueza y
empleo. Ana Oramas que siga ejerciendo, es muy válida. Los partidos catalanes que sigan
investigando como gestionar mejor su hacienda sin independentismo. PP que haga el firme
propósito de no volver a las andadas. Vox que cuide de las familias honradas, sólo con eso
merece gobernar, aprenderá a encajar todas las acciones, incluso para que no se repita lo
de James Rhodes.- “El diccionario de la RAE contiene 88.000 palabras. Pero nunca podría
combinar ninguna de ellas, lo suficientemente bien, como para explicar, cuanto quiero
golpearte con una silla. 7:11 20 abril 2019. (Al día siguiente) Pido disculpas si mi respuesta
a Abascal ayer fue demasiado agresiva”. Y ya, el Estado cuenta con la capacidad para evitar
la ruptura del territorio indivisible, así que esos pocos dirigentes, indulto ya.

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