Alcorisanos compran el silo de Alcañiz para proyectos de biomasa

El edificio del silo de Alcañiz (1966), en la avenida de Zaragoza, fue comprado este miércoles por los vecinos de Alcorisa Moisés Falo y Carlos García, representantes de la sociedad que han constituido como Silo Alcañiz S.L.

Salió a la venta el pasado septiembre, por segunda vez, la primera subasta pública (2017) quedó desierta. Se ha adquirido por 116.819,83 euros.

Los compradores dicen que “nuestro deseo es mantener la esencia de este patrimonio industrial, redignificarlo y darle una nueva oportunidad funcional y dotar a la ciudad de Alcañiz de un atractivo edificio que no deje al visitante indiferente. La proximidad al recinto ferial lo hace más interesante como posible espacio público y desarrollar múltiples actividades”.

Ya tienen un proyecto para destinarlo a varios usos: centro logístico de biomasa, destinado al almacenamiento y distribución de biocombustibles sólidos en forma de pellets (A1 y A2), hueso de aceituna y briquetas, y almacén de productos granulados de origen ecológico, “bien sean piensos, semillas o fertilizantes”.

Desde la sociedad explican que “el eje central del proyecto se sustenta en la economía circular y la valorización de recursos endógenos, en nuestro caso de los restos, residuos y biomasa en general producida en el laboreo agrícola tradicional de nuestra zona de influencia (50 kilómetros aproximadamente).

En la zona estimamos que se producen actualmente más de 100.000 toneladas anuales de media, de restos entre herbáceos y leñosos (no forestales). Sólo los municipios de Calanda, Valderrobres y Alcorisa suman alrededor de 20.000 toneladas anuales de restos de biomasa agrícola. De estos restos, los de carácter herbáceo como la paja de cereal o el cañote de maíz ya tienen un mercado con sus canales de producción/consumo ya maduros. Nuestro proyecto se centra en los restos leñosos no forestales de los cultivos como el olivo, el almendro y los frutales principalmente.

Una de las dificultades a superar es la logística de la recogida de este subproducto, su trituración en campo y su transporte al Centro Logístico (Silo) para su transformación en pellet y/o briqueta. Es el reto que nos proponemos superar, después de formarnos y colaborar durante años en proyectos específicos de carácter europeo del Centro Tecnológico CIRCE, con el Grupo de Acción Local Omezyma o Aragón Infoenergía”.

Por otra parte, indican que pretenden “incentivar las cubiertas vegetales en muchos de los cultivos, la experiencia nos indica que en el proceso de descomposición de los restos el terreno se empobrece en ciertos elementos como el nitrógeno por lo que pensamos que lo mas idóneo es extraer esa biomasa producto de podas y limpiezas, triturarla in situ con la maquinaria apropiada y posteriormente llevar al silo para su proceso final en forma de biocombustible sólido apto para calderas de biomasa, su almacenaje y posterior distribución.

El beneficiario principal ha de ser siempre el agricultor y recibir una compensación por tonelada retirada. La práctica de la quema de restos de poda es una tradición que ha de reducirse a lo estrictamente necesario, además de para evitar incendios porque cada kilo de biomasa que se quema se liberan 1,63 kilos de CO2 y sabemos que 3 kilos de leña equivalen, en poder calorífico, a 1 litro de gasoil. Es un recurso endógeno que queremos valorizar, que genere ingresos al agricultor, trabajo directo y un beneficio tangible al medioambiente en forma de reducción de emisiones”.

Pretenden que el edificio sea energéticamente autosuficiente: “los casi 3.000 m² de parcela con el silo y sus edificios adyacentes nos permitirán obtener mediante energías renovables la autosuficiencia energética, primando la eficiencia y robotización de los procesos.

Pretendemos que sea un complejo autosuficiente energéticamente e incluso formar parte de una Comunidad Energética Local”.


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