Alcañiz vivió su fiesta motera, con la plaza de España como escenario principal
El centro de Alcañiz se sumergió el pasado fin de semana en el ajetreo festivo que envuelve al campeonato del mundo de MotoGP, disputado en Motorland y donde Márc Márquez se proclamó ganador de la prueba aragonesa.
Los primeros rugidos de motos, acelerones y el humo de las ruedas quemadas atraían ya el vienes a los amantes de esta fiesta, entre los que había oriundos y visitantes en familia y en grupos de amigos llegados desde diferentes ciudades españolas y también del extranjero, como un grupo de franceses asiduos al evento en Alcañiz. El humo de la goma quemada creaba atmósferas puntuales en diferentes zonas cerca de la fiesta, arropando con su nebulosa a aficionados que vitoreaban y alzaban sus móviles para registrar la proeza motera. A plena luz del primer día, un grupo de amigos en ciclomotor recorría la calle del Carmen haciendo caballitos. Este tipo de demostraciones rondaron, como es habitual también la zona de Santo Domingo y fueron en aumento el sábado.
A lo largo de la avenida de Aragón se instalaron puestos de artículos relacionados con el evento, como camisetas, gorras con números de pilotos. También, chalecos y chupas para los moteros más tradicionales y amantes de las rectas carreteras estadounidenses que discurren entre arena y cactus. No faltaron los peluches, de todo tipo, el suave y tierno imán que hace que los niños tiren de sus padres para detenerse, ni los gorritos con largas orejeras, irresistibles para muchos pese al calor.
Entre los puestos de artículos, en el solar de Sindicatos, se colaba el olor que emanaba de las furgonetas – restaurante.
Los escenarios musicales se instalaron en la plaza Mendizábal y en la plaza de España, donde la retirada de la grúa y el vallado con motivo de las obras de rehabilitación de la casa consistorial y la lonja, permitieron reubicar en ella el escenario principal de la fiesta.
Corina Puertas y Marco Fernández llegaron a Alcañiz con su moto desde Cantabria. Ya estuvieron el año pasado para este mismo evento y este año se alojan en un apartamento de Fórnoles. “Pasamos casi todo el día en el circuito y luego venimos a Alcañiz a ver el ambiente y las tiendas, pero la fiesta la dejamos un poco de lado, porque nos gusta más disfrutar del ambiente motero que la juerga”, explicó Corina. MotorLand es el circuito preferido de ambos. “Fue nuestro primer circuito y repetimos porque la experiencia fue muy buena”, comentó Marco.
Sandra Santiago, vecina de Alcañiz, paseaba el viernes por la avenida de Aragón echando en falta los puntos musicales, que este año se han concentrado en las dos plazas, dejando una avenida más tranquila. “Todos los años vamos al circuito y las noches las pasamos de fiesta en la calle, pasando uno o dos días, incluso, sin dormir. Este año no veo tanta fiesta en la avenida como los años anteriores, pues no hay zona de música”, lamentaba Sandra.
Desde Francia, con sus motos, un grupo de siete amigos llegaron el mismo día viernes a Alcañiz. No han faltado a la cita en esta ciudad en los últimos diecisiete años. Uno de ellos, Frédéric Gergaud, comentaba que “pasaremos tres noches en Alcañiz y dormiremos poco”, repartiendo el tiempo entre el circuito y la fiesta de la calle, porque, asegura, “nos encanta el ambiente, la gente y los monumentos de Alcañiz”. Cada año se alojan en un lugar diferente, habiendo probado el camping, hoteles y apartamentos turísticos.
Otro grupo de colegas llegaron a Alcañiz en moto desde Sevilla. Su portavoz, José Antonio Fernández explicó que “nos alojamos en el camping de Zaragoza, porque nos pusimos a mirar tarde y no encontramos ningún sitio por aquí cerca, entonces decidimos pasar la semana en Zaragoza y el finde venirnos para acá. El lunes, después de descansar un poco, volveremos a Sevilla”. Es el primer MotoGP alcañizano para estos sevillanos, que el viernes echaban de menos un ambiente más embravecido. “De momento, lo vemos bien, pero estamos acostumbrados a Jerez y allí hay un punto más de locura y de sonido. La vedad es que aquí hay bastante ambiente, pero más relajado, allí es que se va de madre y hay porrazos, golpes y demás, aquí está más controlado el tema de los caballitos con las motos y otras cosas y, en cierta parte, lo echamos de menos”, confesó.
