Alcañiz revive “Yo, el Gurriato”

La película “Yo, el Gurriato”, basada en la película protagonizada por Sylvester Stallone “Yo, el Halcón”, se rodó en Alcañiz entre 1986 y 1987. Se realizó con medios caseros, con actores aficionados y con mucho ingenio para recrear efectos cinematográficos que no estaban al alcance del equipo.

Muchas personas la recuerdan, precisamente porque movilizó a un gran número de alcañizanos durante, aproximadamente un año, que es lo que duró la grabación de esta obra que dura, aproximadamente, una hora. Una treintena de personas tenían papeles destacados en la película, algunos de ellos interpretaban a dos o tres personajes, y muchos otros colaboraron como extras o aportando material, vehículos o escenarios para que se asemejase lo más posible a una película rodada en Hollywood.

El resultado final no quedó para nada serio, sino muy gracioso por su ingenio, espontaneidad y por reflejar más la maña aragonesa que la fuerza de Stallone.
Es un buen documento de la estética, las inquietudes, las cabinas de teléfono, los vehículos, los bares, los recreativos y el arte de los ochenta en Alcañiz.

Para recordar esa época y esa aventura cinematográfica, Pablo Omeya, su director, cámara y guionista, ha decidido volver a proyectarla en una fecha próxima al trigésimo aniversario de su bar, el Saloon, uno de los escenarios de la película, donde se grabó un pulso. El aniversario del bar será el próximo 5 de septiembre.

A mediados de 1980 Pablo Omeya se compró una cámara de vídeo y como “una cámara es para hacer cine, pues vamos a hacer cine”, se dijo. Junto a sus amigos, decidió basar su película en “Yo, el Halcón”, pero ahora Pablo no recuerda por qué escogieron esa y no otra, aunque supone que fue porque estaba de moda entonces.

Los efectos cinematográficos fueron creados por ellos mismos en el momento de la grabación, ya que no tenían los medios para crearlos durante el montaje. En una escena de coche, como el vehículo no podía circular mientras grababan la conversación entre conductor y copiloto, un ayudante, agachado junto a la puerta del coche, pasa una rama de pino por la ventanilla para simular que el coche está en marcha, como si fuesen dejando árboles atrás. Cuando el conductor debe aumentar la velocidad, la rama se mueve más rápido junto a la ventanilla.

Otro de los efectos con ingenio es el de la cámara lenta. En una pelea son los propios actores los que se mueven lentamente mientras se pegan.

Pablo recuerda que el día que debían rodar un entierro, el vigilante del cementerio no les permitió grabar dentro, por lo que tuvieron que hacer como que entraban y retomar la escena en El Cuartelillo, aprovechando una cruz. Sin darse cuenta, recuerda Pablo, cuando simulaban que entraban al cementerio, grabaron al vigilante que no les había permitido rodar dentro con expresión de enfado al fondo. Para esta escena consiguieron un ataúd de verdad, un traje de cura real y como botafumeiro usaron una regadera.

Antonio Lizana, de la Asociación Cultural Las Ranetas de Alcañiz, ha editado recientemente un montaje a modo de tráiler de la película que puede verse aquí.

 

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