El tradicional Belén zaragozano de Ibercaja lo monta un bajoaragonés

Proceso del montaje. Foto: Carlos Hernández

Para que el tradicional Belén que Ibercaja expone todas las Navidades en la plaza Paraíso de Zaragoza luzca con toda esa riqueza de detalles y sistemas hidráulicos y eléctricos que hacen que parezca vivo, es imprescindible el trabajo que realiza José Tomás Laguna, belenista de La Puebla de Híjar, junto con su ayudante Carlos Hernández.

Proceso del montaje. Foto: Carlos Hernández

Laguna lleva realizando el montaje de este belén desde 1987 y, como también es naturalista, recrea al detalle el paisaje de la instalación, creando olivos con los troncos de tomillos y romeros. “Intento incluir la flora mediterránea” y “el olivo tiene encanto”, comenta mientras monta esta instalación en la que trabaja durante un mes y la que considera “un arte”, al margen de la vinculación religiosa que pueda tener.

Para que todo fluya como debe fluir ante la mirada de los entre 150.000 y 200.000 visitantes que tiene el Belén, según el montador, el trabajo previo es muy complicado, ya que hay tanto instalaciones eléctricas como otras que funcionan de manera natural, como es el caso de un molino, que se construyó hace dos décadas, que se mueve con la corriente del río.

Proceso del montaje. Foto: Carlos Hernández

Las figuras tienen entre ocho y treinta centímetros de altura y las hay de barro cocido, de palillo y de molde. Hay algunas que datan de 1940. Proceden de las escuelas de Olot, de la Andaluza y de la Madrileña.

En este Belén, de 50 metros cuadrados, pastan 200 ovejas de diferentes razas: ojinegra, merina e incluso lacha.

Cuenta con reproducciones de edificios del Renacimiento Aragonés, incluyendo construcciones pirenaicas y de Calatayud.

El nacimiento se ubica en una cueva, con chimenea y sacos de trigo, para que estén calientes y bien provistos, indica José Tomás Laguna.

Además de los numerosos detalles y de los sistemas eléctricos e hidráulicos, cuenta con un sistema de seguridad, lo que unido al transporte de los soportes, figuras y elementos decorativos, hacen que el montaje sea costoso, largo y complicado. Pero con todo, José Tomás Laguna disfruta y lo hará más cuando permanezca abierto durante un mes desde el puente de la Inmaculada.



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