Opiniones

Alba Pardo

Cartas desde Irlanda (5)

Y por fin ya puedo decir que tan sólo queda un mes para volver a mi querido Alcañiz. Fijaros si ando desubicada que tenía que haber escrito opinión el día 6 y se me pasó por completo. El tiempo pasa demasiado rápido y sobretodo rodeada de tan buena gente.

Hay novedades en Walshestown Park, tenemos a otra española, una gallega muy “salá”, se llama Saleta. Sabíamos que otra au pair estaba por llegar, pues la anterior había desertado. Fuimos a su casa a la aventura, sin saber de donde procedía, así que llamamos a la puerta y empezamos a hablar inglés con ella. Cuando ya llevábamos cinco minutos hablando, nos dijo que era de España, fue una situación un tanto cómica. A día de hoy ya lleva un mes por aquí y la hemos integrado muy rápido, aunque tampoco le costó mucho. 

La verdad es que no hay muchos cambios, el inglés progresa adecuadamente, que ya es un avance, me doy cuenta al lograr entender al padre de los niños y a las madres del colegio, ya no tengo tanto miedo de que me hablen y estar preguntando todo el rato porque no las entiendo, así que estoy contenta pero queda mucho camino por recorrer.

Hemos descubierto que Penneys (Primark) y el centro comercial son nuestra perdición, creo que por eso no salimos mucho de fiesta. No sé que nos pasó el otro día que íbamos las tres de compras y dentro de Penneys no parábamos de darnos calambres entre nosotras y con todo lo que tocábamos. Entonces claro, había que ir a pagar y bueno el miedo de electrocutar a la cajera estaba ahí, más que nada que para pagar dejabas el dinero en el mostrador y ya está, pero al tener que darte cambio, te lo daba en la mano, ¿Qué pasó? Calambrazo que conllevó a un chillido bastante ruidoso. La cajera asustada creyendo que había sido su culpa, nos fuimos riendo a toda mecha. Allá donde vamos hacemos el ridículo. O bien no nos entienden cuando pronunciamos y nos tratan por tontas o simplemente hacemos el ridículo sin más. Pero bueno estas anécdotas hacen la estancia mucho más divertida.

Mis peques ya han aprendido a contar en español y por fin he logrado que me llamen Buxi. Incluso hasta los padres.

Y aquí estoy en casa de mi querida vecina Raquel, sí, la albaceteña, que tiene que dejarme su ordenador ya que el mío anda estropeado. Aunque bueno me paso aquí media vida. Su niña ya me quiere, antes solo lloraba al verme. Así que todos los progresos son buenos. Siempre nos pasa de todo así que nos echamos buenas risas.

Hoy he allanado la humilde morada de la gallega. Pensaba que estaba sola en casa y he entrado como si fuera mía, ya que siempre hago lo mismo, hasta que he entrado dando gritos y me aparece la madre de los niños que cuida. Claro que sí, vergüenza máxima, a saber que ha pensado de mí.

Menos mal que los días pasan rápido porque aquí a las cuatro y media ya es de noche, pero bueno estas vecinas tan majas siempre tienen la puerta de su casa abierta para hacer que el tiempo vuele y sino ya la abro yo.

Bueno y como siempre, termino agradeciendo a todas esas personas que me siguen escribiendo y preocupándose de cómo van las cosas por aquí, sobre todo a la gente que me manda fotos de la puerta de mi casa, escaleras del mercadona, avenida y todos esos sitios que suelo frecuentar cuando estoy por allí. Poco a poco voy enviando más postales como  dije en la anterior opinión.

Gracias a toda esa gente que esta pendiente cada día y me hace la estancia mas amena.

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