
Feliz o infeliz
Cuantas veces nos empeñamos en juzgar a las personas por su físico, sin apenas conocerlas, y después nos damos cuenta de nuestro error por no haberles dado una oportunidad. A cuantas personas les han dado de lado por no ser lo que mucha gente considera “normal”. E ahí el motivo de esta opinión. A día de hoy seguimos catalogando a las personas por su apariencia y nadie puede considerarse exento de ello, porque lo hacemos inconscientemente. Algunas personas para mal burlándose de la sociedad y otras personas sin maldad alguna. Siempre le ponemos etiquetas a todo, obviamente a cada cosa hay que llamarla por su nombre, sin embargo yo pienso que una etiqueta es para toda la vida y que a las personas no se las debería etiquetar puesto que todo el mundo podemos cambiar. Supongo que todos recordaréis el famoso dicho “nunca digas nunca”, efectivamente no podemos adivinar nuestro futuro, no sabemos que va a pasar con certeza ni a ciencia cierta, porque el día menos pensado todos podemos cambiar. Y creo que eso todo el mundo lo hemos vivido y ahora me refiero por ejemplo con las comidas y sonará a tontería pero son pequeños ejemplos, yo siempre he odiado algunos alimentos y a día de hoy puedo decir que me encantan. ¿Por que eso no iba a pasarnos con el gusto hacia las personas? Muchas veces tratamos de auto engañarnos y con el tiempo lo único que conseguimos es nuestra propia infelicidad, engañarnos a nosotros mismos y a nuestro alrededor. Sólo tenemos una vida para disfrutar en la que debemos ser leales, principalmente a nosotros mismos. Es una puesta en escena real, no es un ensayo, nos equivocamos en vivo y en directo pero también podemos corregir los errores y luego recordarlos en diferido.
¿De verdad vale la pena vivir una vida que no podemos disfrutar? ¿Realmente que deberíamos valorar, nuestra felicidad o la de los demás? A veces como bien sabemos, no todo se puede tener, que a veces tenemos que elegir, pero eso no debe ocurrirnos con las personas y menos con nuestros seres queridos. Muchas cosas son difíciles de entender porque la educación recibida no tiene nada que ver con todo lo que nos podemos encontrar hoy en día. Nadie nos preparó para lidiar con ladrones o asesinos en serie. Que también podíamos encontrar un trabajo, formar una familia y que al cabo del tiempo nadie nos preparó para saber que también podíamos perder todo eso. Lo único que quiero decir con too esto, es que a veces no conseguimos ver mas allá de nuestras narices, que le damos mas importancia a cosas que ni siquiera la tienen, que la vida son dos días, y todo el mundo tenemos derecho a vivir feliz, dentro de nuestras posibilidades, sin tapujos, sin aquellos a que le llamáis “armarios”, no quiero promover la visibilidad, sino que seáis sinceros con vosotros mismos. Supongo que no todo el mundo va a estar de acuerdo con mi forma de pensar, pero una cosa si tengo que decir, soy más feliz ahora viviendo mi verdad, que antes viviendo una mentira.
