
Habemus Papam
Ayer todas las miradas estaban centradas en Francia. El ganador de las elecciones va a dirigir,en parte, el destino del resto de Europa.
En España estamos aplicando las medidas neoliberales de regresión, que llevan a que los ricos sean cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres y la clase media desaparezca al recaer sobre ella todo el peso fiscal.
Hollande, ganador de la elección a la presidencia francesa, ha desgranado un programa sin tanto recorte social y con medidas para realzar la economía.
No creo que sea un mago y no sé hasta dónde va a poder llegar, pero sí sé que va a tener muchos ojos dirigidos hacia él, unos por el afán de criticar y otros porque deseamos que triunfe, deseamos que alguien plante cara a la sin razón y defienda el estado de bienestar.
En España sólo se habla de recortes sociales y privatizaciones. El Estado se dedica ha desacreditar al funcionario con el objetivo de privatizar las gestiones, ya que esos funcionarios que han estudiado la carrera, han aprobado unas oposiciones y muchas veces deshacen los desaguisados políticos, son una panda de vagos y de incompetentes y hay que cambiarla por los amiguetes, asesores de políticos, que son mucho más eficientes y caros. Y el ciudadano entra al trapo y descarga toda su rabia contra el funcionario, ese pringadillo del que hasta hace poco se reían sus compañeros de estudios porque ganaba una “mierda” comparado con sus jugosas nóminas que les reportaba la empresa privada. Esos pringadillos que no saben lo qué es un coche de 60.000 euros ni unas vacaciones de ensueño en lugares paradisíacos, ni compra ropa de marca, es el enemigo número uno de los españoles y el culpable de todos los males del país. Los partidos políticos desacreditan a los funcionarios porque son los únicos que les pueden parar los pies, no todos se venden.
Vemos como siguen realizando recortes en educación, en sanidad... pero aquí siguen las Diputaciones, las Comarcas... Crecen como setas cargos políticos y asesores y nos siguen hablando de recortes.
Deseaba que ganase Hollande porque quería ver a alguien dispuesto a realizar otro tipo de política, enfrentarse con los mercados y con las agencias de calificación. Que no entre en este juego dirigido por los poderosos para seguir ellos enriqueciéndose mientras la masa salarial, ante el miedo a nuevos recortes, se va conformando con la migajas que les van dando y pierden sin rechistar todas las conquistas sociales por las que han luchado miles de trabajadores.
No es que confíe mucho en el programa político de los ricos socialistas, que se han olvidado del obrero porque mal está que el rey vaya cazando con los ricachones en tiempos de crisis, pero a mí también se me revuelve el estómago cuando veo las fotos de Felipe González en un yate con sus amiguitos multimillonarios (y dictadores algunos) o el chalecito de la Chacón en las Bahamas y luego le dan a la moralina izquierdista.
Esperaremos nuevos tiempos y cambios que sean para mejor, pero mientras no se reactive la economía, con sólo recortes tardaremos en salir de esta crisis si es que no nos ahogamos en ella.
