
Que no paren los tambores
Se apagó el retumbar de bombos y tambores. Si por mi fuera no cesaría el redoble, no cesaría la expresión de dolor y lamento. Dolor por los valores perdidos, lamento por la dejadez de la casta política, por la admisión de la corrupción...
Hace unos días un dirigente del PP llamaba mentirosos a los que nos oponemos a que la construcción del nuevo hospital se haga con dinero privado.¿De verdad tiene alguna fuerza moral algún dirigente del PP para llamar mentiroso a los ciudadanos, cuando ellos han mentido a sus propios votantes al no cumplir con su programa político, al rendirse a sus propias deudas bancarias, que los bancos no hacen efectivas, y vendernos a Alemania?. ¿Les extraña señores del PP que no confiemos en ustedes?
Esperanza Aguirre construyó siete hospitales en Madrid, igual que piensa hacer el PP en Alcañiz, siete hospitales en los que el dinero los pusieron las constructoras y se quedaron con la gestión y con un alquiler, que por cierto pagan los ciudadanos de la Comunidad de Madrid. Los médicos y enfermeras de Madrid no corren por la ciudad manifestándose porque anuncien un nuevo régimen sino porque lo siguiente que se han propuesto es privatiza el personal sanitario. El negocio es redondo se realizan contratos, si la empresa privada no gana lo suficiente no pasa nada. Los políticos les pagan más dinero y los rescatan, como realizaron en Alzira. Que no debe ser mal negocio porque aunque se quejen de pérdidas la misma empresa que lo gestiona se presenta al concurso. Eso sí, con un contrato mucho más suculento para las empresas privadas. Los políticos preparan, a parte de cuidar a empresas de cónyuges, hijos, familiares y amigos, su retirada. Los que no puedan acabar en telefónica siempre tienen la administración de los hospitales. Y si la premisa para callarnos es que los socialistas han hecho lo mismo en Andalucía, valiente contestación, siempre sacan el partido de tenis entre PP y PSOE, se van pasando la pelota sin aportar soluciones. Algunos exigimos más a nuestros políticos, queremos contestaciones. Si las respuestas son descalificar a los que no opinan como ellos, dice muy poco de nuestra casta política. La descalificación es el arma de los ignorantes. Es un mal general, cuando no tienen argumentos ni pruebas que avalen su pretensión desacreditan al que se opone.
Si nos dejamos engañar es porque queremos, nunca un ciudadano ha tenido tantos medios a su alcance para estar cercano a la verdad como hoy en día. Si sólo queremos ser títeres de los partidos por los que sentimos afinidad, nosotros también somo responsables de lo que ocurre. Por lo menos luchemos porque no nos quiten la esencia de la democracia, la capacidad de pensar. Pensemos aunque nos equivoquemos y exijamos respuestas inteligentes y no simples repeticiones de lorito que los partidos van diseminando entre sus adeptos.
