
A pesar de todo… Felices Fiestas
El miércoles pasado, Jorge Abril, comentaba acerca de quienes maltratan animales, y que pueden estar entre nuestros vecinos, entre la gente, aparentemente, normal.
Nunca he entendido que se maltrate a un animal, sea perro, gato o toro, este último caso, tanto más sangrante cuando además se paga por verlo, es más, se paga mucho por verlo.
Mi asombro va más allá cuando los maltratados son personas: niños, mujeres y, también los hay, hombres, que no sólo a hostias se humilla a alguien. Y también están entre nuestros vecinos aparentando ser personas civilizadas.
Lo más sorprendente es cuando este tipo de comportamiento tiene público, testigos que quizás no paguen como para ver como un torero hace torturar a un animal para ser capaz de enfrentarse a él cuando está debilitado, pero tampoco denuncian e incluso protegen y defienden a quien lo hace.
Personas a quien, da la sensación, les falta el último paso de la evolución humana, viven a nuestro lado y no llama nuestra atención su comportamiento…. O ¿sí? Sí, pero preferimos mirar para otro lado; sí, pero no es educado inmiscuirse en casa ajena; sí, pero ¡buff, qué pereza!
Mirar a nuestro alrededor y pararnos para ver detenidamente (que sólo con mirar no es suficiente) lo que nos rodea, con quien vivimos, puede llevarnos a encontrar sorpresas desagradables pero también a valorar a quien nos rodea y con quien merece la pena tomarse unas cañas y saber cómo es y cómo está, que también hay muchas cosas buenas por descubrir.
Así, con un rayo de esperanza, os deseo felices fiestas y que aprovechéis para tomar esa caña que a todos nos hace falta.
Mi asombro va más allá cuando los maltratados son personas: niños, mujeres y, también los hay, hombres, que no sólo a hostias se humilla a alguien. Y también están entre nuestros vecinos aparentando ser personas civilizadas.
Lo más sorprendente es cuando este tipo de comportamiento tiene público, testigos que quizás no paguen como para ver como un torero hace torturar a un animal para ser capaz de enfrentarse a él cuando está debilitado, pero tampoco denuncian e incluso protegen y defienden a quien lo hace.
Personas a quien, da la sensación, les falta el último paso de la evolución humana, viven a nuestro lado y no llama nuestra atención su comportamiento…. O ¿sí? Sí, pero preferimos mirar para otro lado; sí, pero no es educado inmiscuirse en casa ajena; sí, pero ¡buff, qué pereza!
Mirar a nuestro alrededor y pararnos para ver detenidamente (que sólo con mirar no es suficiente) lo que nos rodea, con quien vivimos, puede llevarnos a encontrar sorpresas desagradables pero también a valorar a quien nos rodea y con quien merece la pena tomarse unas cañas y saber cómo es y cómo está, que también hay muchas cosas buenas por descubrir.
Así, con un rayo de esperanza, os deseo felices fiestas y que aprovechéis para tomar esa caña que a todos nos hace falta.
