
En pie de guerra
“Si no nos dejan soñar, les robaremos el sueño”.
“Sólo un optimismo combativo puede impedir que nos derrumbemos ante el retroceso escandaloso de las conquistas sociales, entre ellas, los derechos de la mujer” Nazanín Armanian
La semana pasada fue una de esas semanas negras en las que se sucedieron los asesinatos de mujeres jóvenes en manos de sus parejas o exparejas. El machismo remonta, decían los diarios.
El machismo se sigue reproduciendo entre los jóvenes, a la vez que se perpetúan las relaciones de dominación y posesión hacia la mujer.
Por otro lado el caso de la salvadoreña, Beatriz, conmocionaba en todo el mundo. Beatriz, de 22 años, sufría un embarazo de alto riesgo. Enferma de lupus y graves patologías renales, y embarazada de un feto anencefálico sin posibilidades de vida. La prohibición en El Salvador de abortar la obligaba a poner en peligro su vida.
Esta noticia era seguida con especial interés desde España, donde se sugiere que la nueva ley del aborto impulsada por el ministro Gallardón, eliminaría como supuesto despenalizado para abortar la causa de malformación fetal. Las “discapacidades” por anomalías o malformaciones del feto por lo tanto, no serían causas que justificaran el aborto. Lo cual sitúa ideológicamente la nueva ley del aborto, muy cerca de las posiciones integristas defendidas por los mandatarios político-religiosos de El Salvador, que han dejado a esta joven de 22 años en una situación de peligro vital.
El caso de Beatriz se ha resuelto, tras las muchas presiones recibidas internacionalmente, practicándole una cesárea. Al encontrarse en una gestación tardía, el procedimiento ya no se denominaba médicamente aborto, sino parto sobrevenido o cesárea. Aunque el caso ha podido ser resuelto, las mujeres de El Salvador siguen careciendo del derecho al aborto bajo ninguna justificación.
Mientras, en España, alguien sugería que tal como está el machismo en nuestro país, a las niñas y adolescentes, en lugar de enseñarles Ética o Religión, deberían enseñarles Artes Marciales.
