Opiniones

Dafne Fortea

Un mundo feliz

“El día que la tristeza desaparezca, ese día no seremos humanos, seremos otra cosa” Joseba Achotegui

Me ha despertado un día luminoso, he abierto el diario y he encontrado un mundo en que no existe la tristeza. El presidente del gobierno feliz y resplandeciente me sonríe desde la foto de portada “No existe una mejor política de empleo, sólo caricaturas” afirma el presidente. “Ya nadie me pregunta por el rescate. Ya no hay dudas sobre España.”

“Sin tristeza no hay compasión, ni solidaridad” Richard Rorty

Y mientras una parte del mundo permanece feliz, debajo reside la tristeza. La tristeza es una de las emociones más primarias del ser humano. Dice la wikipedia que nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. La tristeza es una de las emociones más complejas de la psique humana, en el siglo XVII, Robert Burton, en su Anatomía de la tristeza, describía 88 tipos de tristeza diferentes.

Nuestra sociedad ve la tristeza como síntoma de enfermedad, de depresión, sin embargo, para la psicología evolucionista, la tristeza es una emoción que nos sirve para adaptarnos a las circunstancias. La tristeza nos detiene, cuando estamos malgastando energías en actividades que no están siendo satisfactorias. La tristeza es una predisposición a la acción para modificar nuestra conducta y adaptarla a las circunstancias.

Gracias a la tristeza nos ponemos pensativos, nos hacemos muchas preguntas, nos cuestionamos si nos dirigimos en la dirección adecuada, buscamos el apoyo de los demás, nos informamos, aprendemos, y tomamos decisiones sobre nuestra vida, a veces radicales, que nos llevan a cambios inesperados.

Sin la tristeza seguiríamos fracasando una y otra vez sin que eso nos importara. Y nunca nos plantearíamos decir: ¡Basta!

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image