Opiniones

Dafne Fortea

El Bazar de las Sorpresas

“La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”. Forrest Gump

“Bienvenido a la era de la pérdida de la inocencia, ya nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables. En lugar de eso, tenemos desayunos a las 7 de la mañana y affairs que intentamos olvidar lo antes posible. ¿Cómo nos metimos en este lío?” Candance Bushnell Sex and the City

Y eso eran sólo los 90, ahora en la era Post-facebook, todo se complica aún más. Puedes saber toda la vida de alguien desconocido haciendo sólo un clic con el ordenador, o puedes enamorarte de alguien que vive en la otra punta del planeta a quien conociste por una foto en Instagram. Identidades inventadas, las normas tradicionales del amor han quedado reducidas a escombros. De los matrimonios tradicionales acordados por la familia, en los que el estatus social era fundamental, a los tiempos del Chatroulette, un sitio web que funciona a partir de una videoconferencia que te conecta al azar con alguien que está conectado en algún lugar del mundo, y que en muchos casos, funciona como una barra libre de cibersexo, exhibicionismo y voyeurismo.

Erase una vez una Cenicienta que buscaba a su príncipe en internet como quien hace un estudio estadístico de Recursos Humanos sobre el mejor candidato. La Cenicienta queda cada fin de semana con uno de los hombres que conoce a través de una página de contactos en internet, luego apunta los datos en una página de excel según trabajo, físico, hobbies, idiomas que habla el candidato, nivel de estudios, personalidad, preferencias políticas, etc, para no olvidar ningún detalle y elegir al mejor príncipe posible.

Rapunzel con su larga melena, vivía en un rascacielos de una ciudad y tenía un novio por internet  al que no había visto nunca. Como no estaba segura si las fotos que el novio le enviaba por internet eran reales, de vez en cuando buscaba en google fotos de chicos y partes de cuerpo, para ver si las fotos que el chico le enviaba las había sacado de internet.

Y luego está Alicia, viviendo siempre en su mundo de fantasía y sus cuentos de flores que bailan y  crisálidas de aire. Conoció a un tipo misterioso llamado el Sombrerero Loco, en una fiesta de No-Cumpleaños, y desde entonces sigue todos sus movimientos en las redes sociales. Está tan obsesionada con el Sombrerero que ha perdido al conejo blanco y se ha olvidado hasta de buscarlo.

Fotografía: película "El Bazar de las Sorpresas", de Ernst Lubitsch.

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