Opiniones

EN MI MOLESTA OPINIÓN: A la huelga mil

José Alberto Pellicer

Si a un enfermo le duele la cabeza, no creo que nadie que le tenga un mínimo cariño se le ocurra como solución darle con un palo entre las orejas.

Los efectos de la huelga son semejantes. No entro en valorar los motivos que se tienen para la protesta. Ese es otro tema.

Los sindicatos todavía actúan con métodos de principios del siglo pasado. Hay soluciones mucho más efectivas y solidarias.

Propongo una muy sencilla. Puesto que los participantes en la huelga van a perder ese día su salario, vamos a trabajar todos y todo aquel que esté en desacuerdo con la ley motivadora de la convocatoria que ceda su jornal para que con el dinero recaudado se pueda montar una empresa que ofrezca trabajo a los parados. El dinero que lo gestionasen los sindicatos.

Sabríamos realmente el número exacto de las personas que han secundado la protesta. No afectaría negativamente a la maltrecha economía. No afectaría a pequeños empresarios que no tienen ninguna culpa ni responsabilidad en las medidas tomadas por el gobierno.  Se contribuiría solidariamente con algunos trabajadores en paro para mejorar su situación. Daría un pequeño revulsivo a la economía. La policía estaría en otros menesteres que en controlar los posibles enfrentamientos. Y no le encuentro nada negativo a esta forma de protesta.

Y con estos elementos, podrían convocarse huelgas más a menudo, teniendo en cuenta que el gobierno quedaría en evidencia por la actitud solidaria de la población frente a sus medidas consideradas injustas y con cada huelga aumentarían los lazos de solidaridad entre los que tienen un puesto de trabajo y los que aspiran a ello.

Con el dinero recaudado por una huelga solidaria se podría mantener todos los trabajos de investigadores que se están despidiendo o se van a despedir.

Y una pregunta, ¿irán a la huelga los sindicalistas profesionales el día de la huelga?

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image