Opiniones

Enrique Martínez

Desafecciones

Leo en la prensa digital que “Un alcalde del PP llama tonto del culo al ministro Soria” y otro, alcalde de La Robla y presidente de la Asociación Regional de Municipios Mineros pide la dimisión del susodicho. Más cerca en FozCalanda renuncia un concejal del PP en ese ayuntamiento. Son reacciones de desafección por los conflictos en la minería, tal vez puntuales y en caliente.

El pasado domingo me sorprendí viendo en televisión al Señor Don Manuel MiliánMestre ex diputado y fundador del PP declarando principios y siendo absolutamente consecuente con ellos, al punto que me sentí plenamente identificado con sus palabras.

Abandonó la política de partido tras 30 años por haber llegado a la convicción de que ya nadie está en política por criterios morales, por vocación de servicio público y en defensa del interés general. Mencionó el término romano “aurea mediócritas” que se produce cuando los mediocres acceden al poder y son apartados los excelentes, generando políticos profesionalizados que deben su puesto a la obediencia ciega a las órdenes de partido. Afirma que “el capitalismo está condenado si sigue por el camino de hundir el sistema de valores de occidente”.

La de este Señor es una desafección meditada y muy coherente. Yo la asumo haciéndola mía pero desde otra perspectiva, la del PSOE.

Es la desafección un término con distintas connotaciones. Una es la de pérdida de la fe que puede interpretarse como traición a los afines, renuncia vil a las siglas, abandono de las filas, deserción, cambio de chaqueta. Connotaciones negativas.

Pero la desafección puede ser muy positiva si sirve como revulsivo contra una realidad degradada, contra unas ideas dañinas, si contribuye a la orfandad de la corrupción. La España actual se beneficiaría enormemente con muchas más desafecciones en los estratos inocentes de la política, que sin duda existen.

Abandonar la adhesión a quien es servil con los que nos arruinan, enfrentar a quienes mienten y manipulan al servicio de aquellos  que nos esclavizan. Perder los vínculos con quienes propician la injusticia.

La desafección como método para recuperar valores que temerariamente dejamos por el camino.

Compartir

Otros artículos de opinión

Image