
No olvidemos el pasado El crac bursátil del 29 no nos hizo aprender de los errores capitalistas, los rescoldos históricos y consecuencias de ese suceso nos han llevado a una situación similar a la que se vivió en Europa en esos años: bajo consumo, altas tasas de paro, especulación en la bolsa, sector financiero debilitado y en la ruina que lleva al rescate por parte de los gobiernos… Y esto si hablamos de crisis económica.
Si mencionamos la crisis social, la cosa es aún peor. Los miedos y descontentos se traducen en los límites insospechados de la desesperación, cuyo lado más cruel puede derivar en tiranía, nos lleva a las posiciones más extremistas. Porque si algo no hemos olvidado, es que si sabes elegir bien las palabras puedes convencer a mucha gente. Y como muchos hablan de cerrar heridas, se consiguen olvidar los momentos más crueles vividos por el mundo. La historia se repite, los nacionalismos xenófobos florecen en un estado transformado a peor. Si en el periodo de entreguerras la inestabilidad política, la devaluación de la moneda, la desaparición de esa clase media existente, las altas tasas de paro, la depresión económica, y un largo etcétera sumió a la sociedad en un sentimiento de descontento y desconfianza que aprovecharon los extremismos políticos para hacerse con el poder y llevarnos a una de las etapas más sangrientas de nuestra historia, ahora los acontecimientos se suceden y no nos queda más remedio que reflexionar sobre las semejanzas entre aquel periodo y este. Y mientras una ultraderecha gana cada vez más peso a la vez que grita atrocidades, la ciudadanía se ciega ante los pasos en falso de una sociedad democrática cada vez más manipulada, cual marioneta en un teatro.
Esperemos que la sociedad pueda recordar esa historia que tantos se empeñan en borrar y aprendamos a no cometer los mismos errores del pasado.
