
Rescatados La actualidad viene marcada por la palabra “rescate”, por esa manzana envenenada que se nos presenta como la panacea y que nos puede costar la vida. Qué recortes y reestructuraciones conllevará todo esto, cuánto tiempo vamos a continuar así. La ayuda a la banca española que se ha venido llevando a cabo meses atrás y los recientes recortes económicos y sociales anuncian lo que vendrá después
Se están produciendo las mismas condiciones y pasos que propiciaron el rescate de Irlanda, Portugal y Grecia, y todos conocemos como se encuentran estos países ahora tras el supuesto “rescate”. No le quepa a ustedes la menor duda que esta crisis ha sido provocada por los mismos que prestan esa “ayuda” y que los banqueros, inversores y la gran élite social está detrás de toda esta pestilencia, ya que la cuestión no es reestructurar el mercado financiero y económico de cada Estado, sino en última instancia la propia sociedad. Nada en este mundo de políticas, intereses y recesiones ocurre por casualidad.
Esta crisis provocada por los que manejan el dinero y el poder la van a pagar los que se ganan la vida con el sudor de su frente. Y ejemplos de lo que digo y lo que puede suceder lo tenemos en los Estados ya intervenidos. Tras los rescates y recortes, viene la reestructuración, la alienación, el vivir de rodillas para seguir pagando eternamente a los que han provocado el desastre malintencionadamente.
Grecia ha sido secuestrada por un pequeño grupo de banqueros e inversores, a costa de la quiebra económica y la miseria más absoluta, y esto es lo que puede sucedernos no tardando mucho a nosotros. La cuestión no es rescatar un país, la cuestión es bajo el pretexto de la crisis cambiar toda una sociedad, de tal forma que la gran masa se pueda controlar por unos pocos a través de la necesidad, es decir, con el desempleo, las deudas perpetuas, los sueldos de miseria y la regresión de derechos y servicios públicos.
El pueblo llano es un convidado de piedra que terminará pagando el “rescate” por una crisis que no ha generado, pero sí padecerá.
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
