Opiniones

Eva Clavería

No dejemos que nos gobiernen  Las noticias del estos últimos meses sobre empresarios españoles de “renombre” ha puesto de manifiesto, una vez más, la hipocresía y la doble moral no sólo de la cúpula empresarial española, sino también del modelo de desarrollo neoliberal que nos imponen. Ahora sabemos que entre aquellos que reclamaban como “respuesta” ante la evidencia de la crisis económica “trabajar más y cobrar menos”, son cuando menos, “presuntos” responsable de alzamiento de bienes y blanqueo de dinero, pago con dinero negro….

Sin duda alguna, Gerardo Díaz Ferrán no es el único “delincuente” de guante blanco, que se declara insolvente para decretar la suspensión de pagos en sus empresas, solicitar un concurso de acreedores y despedir a sus empleados sin más compensación que la frustración y la desesperanza que supone inscribirse en las largas listas del paro. Son muchos quienes han actuado así en el pasado, lo hacen aún en el presente y lo continuarán haciendo en el futuro. Es, de hecho, una práctica amparada por el poder e incluso por la legislación.

Se presentan ante la sociedad como “hombres de negocios” y son, en realidad, defraudadores y evasores de dinero a paraísos fiscales. Hoy centramos toda la atención en quien fuera el jefe de la Patronal española, pero no debemos olvidar que como Gerardo Díaz Ferrán hay miles de dueños y directivos de empresas reconocidas en el mundo entero, en muchos casos consideradas un ejemplo de solvencia y un modelo a imitar, que entre todas ellas hurtan al erario público  más del 20 por ciento del PIB.

No deja de ser una ironía que quienes hacen de la corrupción su seña de identidad y de la apropiación ilícita de fondos públicos la base de fortunas personales de escándalo, sean, al mismo tiempo, quienes nos impongan recortes en sanidad, educación, pensiones y prestaciones sociales.

Debemos exigir a nuestros políticos que dejen de escuchar a esta decadente clase empresarial  que es una de las principales causas de nuestra crisis económica y sobre todo de nuestra crisis de valores.

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