Opiniones

Eva Clavería

Servicios públicos en la picota

 

Estamos asistiendo desde hace ya mucho tiempo a un continuo desmantelamiento de los servicios públicos. Si bien es cierto que durante mucho tiempo se hizo de una forma más velada ahora, con esos antecedentes de continuo desprestigio y la excusa de la crisis que igual nos vale para un roto que para un descosido, el ataque es feroz.

La entrega creciente de medios públicos, instalaciones y recursos a favor de empresarios privados, están arrinconando lo público a favor del beneficio privado, servicios esenciales para la comunidad, cuyo carácter público, calidad y rentabilidad social son necesarias, imprescindible en un estado de bienestar social, están siendo sacrificados a favor de unos pocos empresarios. Estos, de paso, y sin control alguno, imponen en muchos casos condiciones leoninas a los trabajadores contratados.

Cuando se habla de la administración en el sentido más despectivo: mucho absentismo laboral, baja productividad, un gran gasto para el país… se mira siempre en dirección al funcionario, aquel que se ganó su puesto en una oposición, aquel que tuvo que demostrar sus conocimientos y valía en unos exámenes después de mucho tiempo de preparación, aquel que precisamente por esto y su carácter fijo su puesto no depende de las decisiones del político de turno y eso le permite ser mucho más imparcial. En  muchas  ocasiones han sido los funcionarios los que han denunciado los abusos de muchos dirigentes que valiéndose de su puesto han usado la administración para su propio  beneficio.

Por eso durante mucho tiempo se han creado empresas públicas donde han colocado a dedo a  personas de su confianza , han duplicado funciones, han vaciado de contenido a muchos funcionarios y ahora apuntan hacia ellos y van amortizando plazas continuamente porque según ellos no son necesarios, pero no nos engañemos, con estas medidas no estamos ahorrando ni haciendo una administración más eficaz sino al contrario estamos permitiendo que con los servicios públicos se enriquezcan los mismos de siempre y además y lo que es más importante, los trabajadores dependerán directamente del político de turno al que no podrán controlar ni contrariar porque su puesto de trabajo está en juego. NO LO PERMITAMOS.    

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