
Luchar contra el desempleo
Dg=I+i+Gp+Tc Donde Dg es la demanda global de bienes y servicios, creados con trabajadores, contratados en el país, I son los impuestos, i son los tipos de interés a los que se conceden préstamos y créditos, Gp es el gasto realizado por las administraciones públicas y Tc son los tipos de cambio entre monedas diferentes.
Según Keynes, para luchar contra el desempleo en un país, hay que subir la demanda global, o sea que si compramos alguien tendrá que fabricarlo. Para ello hay que bajar los impuestos, para que los consumidores tengan ese dinero que no pagan en impuestos para gastarlo en cosas que están fabricando trabajadores. Han de bajar los tipos de interés, para que los consumidores se animen a pedir préstamos, con los que comprar, lo que construyen trabajadores; y los empresarios se animen a pedir líneas de crédito con las que emprender, lo que llevará a contratar empleados. Ha de aumentar el gasto público, pues ello supone contratar personas que realicen esas obras públicas. Y ha de fomentarse unos tipos de cambio, en los que el euro esté bajo, para fomentar las exportaciones, lo que supone que tiene que haber trabajadores que fabriquen eso que se exporta. Esto es, si un norteamericano compra un litro de aceite por 3 euros, y eso le cuesta 4 dólares, si el tipo de cambio baja, de modo que comprar 3 euros le cuesta 3,5 dólares, se supone que se animará a comprar más aceite, y en general más cosas que se paguen en euros.
Pero claro, si se bajan los impuestos y se sube el gasto público, a eso se llama déficit público, y en consecuencia aparece la deuda pública, las administraciones tienen que pedir prestado, para pagar a sus acreedores, a esos trabajadores que han dejado de estar en el desempleo.
Por lo tanto, luchar contra el déficit público es incompatible con la lucha contra el desempleo, ya que hay que subir los ingresos (impuestos) y bajar el gasto público, y en consecuencia menos deuda pública (menos obras y servicios públicos). A hacer esto es a lo que llaman austeridad presupuestaria. Y es lo que nos pide Europa.
Y esto que es ocurrencia de premios nobel de economía, a pesar de su aparente simplicidad, encierra las claves de la política económica que puede sacar de la angustia a millones de trabajadores honrados, que desean que les integren en el sistema productivo, y por demás, social.
Y para aclarar definitivamente la situación, con el matiz inmobiliario y financiero, tan difundido. Lo que llaman la economía del ladrillo, supone que la gente y los empresarios, mayoritariamente, hacen de comprar y vender viviendas su modo de vida. Y así, los empleados bancarios, prestaban a los promotores inmobiliarios, prestaban a los compradores de viviendas. Pero ese dinero no salía de la nada, se lo concedían bancos internacionales, de países con ventajas estratégicas. Lo que hace comprender eso de hablar de neoliberalismo (término que en esencia habla de reducir el déficit público, postura de los gobiernos que defienden los intereses de esos bancos internacionales de la Unión Europea y Estados Unidos), y el saneamiento del sistema financiero español, pues se trata de pagar lo que se debe a esos bancos.
Claro que después de pagar lo que se debe, lo que nos recuerda los estrangulamientos de los países del tercer mundo, a los que parecía que se les ayudaba, pero a caer, parece que solo caben dos alternativas, o dejar de pedir prestado lo que no se sabe si se va a poder devolver, o empezar a pensar en serio en la distribución de la riqueza y del trabajo necesario para producirla. Empezando por introducir conocimientos de derecho y política en los planes de estudios desde primaria, de modo que se erradique el aprovecharse de la ignorancia ajena y evolucione la cooperación y la organización constructiva.
Y espabilando, que la extracción y exportación de coltan, que es utilizado en casi la totalidad de dispositivos electrónicos de consumo, ha traído la muerte de más de 5 millones de personas en el país que tiene el 80% de las reservas mundiales estimadas, la República Democrática del Congo.
Así como que si las importaciones de tan sólo cinco minerales surafricanos se interrumpieran durante tres meses solamente, más de dos millones de obreros perderían sus puestos de trabajo en la industria occidental.
¿Quiere contribuir a combatir el desempleo?, sea leal a empeños geopolíticos, forme parte de algo mundial, y déjese de rivalidades vecinales, disputas familiares y miradas a su ombligo.
