Opiniones

Ignacio Belanche. Pardillos en el Matarraña

Me van a permitir que, estando en campaña, haga hoy un artículo sobre lo que no debe hacerse por parte de una administración, gobernada en este caso por el equipo PAR-PSOE.  Cuando se está en la oposición es nuestra obligación decir lo que no está bien.  Como concejal de Chunta Aragonesista en el Ayuntamiento de Valderrobres,  intento ejercer una postura de empatía cuando me entero de ciertas cosas, imagino que habrá un por qué, una razón de ser para actuar así o asá.  Pero hay situaciones en que uno ya no sabe qué pensar, sencillamente porque no encuentra explicación razonable.
Lo que les cuento a continuación es un episodio recientemente acontecido en nuestra comarca.  A principios de este año se concluyó la ampliación del Polígono Industrial de Valderrobres.  Ya no había más parcelas disponibles y sí que existía una demanda por parte de autónomos y empresarios locales para adquirir terreno industrial donde instalar adecuadamente sus naves.  Una de las partes interesadas fue la Comarca del Matarraña., quien manifestó su interés en adquirir terreno para ubicar el Punto Limpio comarcal.  De hecho, técnicos de la comarca explicaron en plano las características necesarias de esta instalación para que, antes de acometerse la obra, se les pudiera hacer el traje a medida en cuanto a tamaño, accesos (3.000 m. cuadrados, unos 135.000 de coste).  El 17 de febrero de 2011 se abren en acto público las plicas para la adjudicación de parcelas a los solicitantes y, sorpresa, sorpresa, ninguno de los sobres es de nuestra administración comarcal.  ¿?  Quizás hayan decidido ubicarlo en otro municipio, pensamos.  Vale. Otra ubicación mejor, pudiera ser.
El 17 de marzo de 2011 se convoca un pleno extraordinario entre cuyos puntos figura la solicitud de Declaración de Interés Especial por parte de la Comarca del Matarraña para instalación de un Punto Limpio.  La Comarca adquirió recientemente 6 hectáreas de  terreno y unas granjas frente al Cementerio Municipal de Valderrobres por el “módico” precio de 200.000 euros.  Suelo rústico.  Como diría Mou, ¿por qué?  ¿Por qué solicita una instalación de este tipo en suelo rústico?  Sin pensar mal, una explicación plausible es que sale más barato, lógicamente.  Ya.  También a los propietarios que adquieren sus parcelas de suelo industrial les saldría más barato edificarse una nave en uno de sus campos pero van donde la lógica y la planificación indica: allí donde hay equipamiento, luz, desagües y canalizaciones, es decir donde todo está en regla para trabajar como Dios manda.  Es decir, la administración encargada de que sus administrados cumplan las ordenanzas y legislación vigente es la que quiere coger un atajillo y, blandiendo la bandera del interés público, nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino. 
Así que ahora, los ciudadanos y ciudadanas del Matarraña disponemos de una extensa parcela sin utilidad aparente, con un coste al erario público y comarcal del que nadie se ha enterado ni nadie va a rendir cuentas.  Pero no se preocupen, seguro que algún proyecto encajará allí como la seda con tal de justificar este dislate dinerario. 
En sus manos está que el próximo día 22 cambien las cosas.  Algunos ya hemos dado el paso.

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