Opiniones

Jaime Gracia

1972, sin duda una de las mejores cosechas (decimosegunda parte)

Volviendo a las clases, recordemos como era el sistema escolar de principios de los 80, no sé si sería el mejor, pero lo que sí creo, es que se ha cambiado cuarenta veces para ir exponencialmente a peor, claro, tienen que justificar su trabajo los consecutivos ministerios de educación, no vaya a ser que dejen el anterior plan y reduzcan la plantilla de la administración, sin entrar a valorar las comisiones de las diferentes editoriales, ni las absurdas peticiones de las comunidades ¿históricas?  Por cierto, ¿Os acordáis dónde se recogían los libros de texto? Si, si, en garajes, un año se ubicaba en lo que ahora es la actual Caja Rural de la Avenida, enfrente de Ibercaja. Otro en donde estuvo la peña La Bota muchos años, entrando a la calle Espejo desde la plaza Mendizábal y otro en la plaza del Deán, detrás de la iglesia.   Lo primero, para coger confianza o entrar en una inútil depresión, era ver el espesor del libro, el tamaño de la letra y la cantidad de ilustraciones. Lo siguiente era ir a comprar plástico para forrar los libros y  que nuestros padres plasmaran nuestros nombres. Oye, que letra tenían, yo esperaba cuando fuera mayor tener una parecida, pero ni universidad, ni nada de nada. Nuestro sistema era bueno, pero no perfecto.

Con 4 añitos se entraba a cursar primero de Párvulos, luego hacías segundo y ya con 6 años pasabas a la EGB, estudiabas desde primero hasta octavo, que acababas con 13 años. Es curioso, pero soy capaz de recordar más profesores de las Nacionales, que del Instituto, vamos a ver, ponerles el Don, Doña o  Srta. delante que suena mejor: Merche, Candela, María del Mar, Pilar, Ignacio, Victoriano, Pascual, Matilde, Esperanza, Arsenio, Rosa Mari, Irma, Juan Ignacio, Santiago, Rosalía, Adolfo, Paco, José Antonio, Manuel, dos Mari Carmen, dos Juanes y dos Antonios (Bajonio y Altonio).

Entre pruebas, controles, test y evaluaciones, se iba desarrollando nuestro paso por la EGB,  y cada vez la cosa se complicaba más. A partir de 6º, empezamos a tener profesores por cada dos o tres asignaturas: de naturales, de mates, de lengua, inglés, etc.….y venga exámenes después de cada lección, y como es normal cada uno le daba prioridad a su disciplina. Que si el sistema digestivo, que si la energía no se crea ni se destruye, que si el mínimo común múltiplo, que si los afluentes del Guadiana o quién eran Jovellanos o Campomanes, que recuerdos, lástima de esta memoria de pez. Donde uno se relajaba más era en gimnasia, en dibujo o religión, hasta cierto punto claro, porque por ejemplo en educación física con Irma hacíamos de todo, no creo que ahora sea igual. Practicábamos casi todas las modalidades de atletismo: saltos de altura y de longitud, corríamos alrededor del campo de fútbol en una pista muy coqueta de gravilla roja, hasta nos atrevíamos con el salto de vallas; no faltó el fútbol, el baloncesto, el balonmano, el voleibol, incluso el ping-pong. Tuvimos la suerte de estrenar la nueva pista de minibasket, alta para los de sexto, pero para los del estirón de octavo era la ÑBA, ¡podíamos matar! Los mejores de cada disciplina, competíamos con otros colegios, otras poblaciones. Inolvidables los partidos nacionales-escolapios, los viajes a Mas de las Matas a jugar a balomanno en la misma pista que años más tarde pisaba pero para bailar en sus fiestas, al ritmo de Siniestro Total. Como con diez años no existían las agujetas, después del cole aún necesitábamos más actividad y nos íbamos a entrenar al campo de tierra sito en donde está el actual pabellón polideportivo, el de césped natural era intocable. Ahí nos esperaba Meque con su red llena de balones Adidas Tango, pero antes de abrirla, teníamos que sudar y que mejor manera que subir hasta la papelera corriendo.




El dibujo siempre me atrajo, aunque ahora sería incapaz de pintar algo que no fuera un puente o una presa. Comenzamos con unos cuadernillos de ¿Guerrero? ¿Centauro? Algo así. La caja de Plastidecor de 12 ceras era la común, aunque alguno osaba a llevar la caja de 24, pobrecillo, la de color carne era la primera que iba a perder. Luego también practicamos algo de dibujo artístico con un simple lápiz y un trozo de papel dobladito para frotar sobre lo dibujado y crear sombras ohhh! Ya en Octavo el dibujo pasó a llamarse técnico y eso significaba regla, escuadra cartabón, compas, tiralíneas y tinta Pelikán. Si, si, nuestra generación aún conoció la pluma y lo que sufrimos rascando con una cuchilla las gotas que se nos caían en el dibujo ya casi terminado, pronto llegarían los Rotring. SEGUIRÀ…

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