Opiniones

José Alberto Pellicer

Campofrío La publicidad tiene el objeto que tiene, conseguir más consumidores. Pero en muchas ocasiones la brevedad de un anuncio tiene más poder que muchas machaconas lecciones.

Debido a la crisis, estamos sumidos, más que en el pesimismo, en el derrotismo. Parece que el eslogan de la calle es “ todo va mal, pero aún va a ir a peor”.  Nos quedamos sorprendidos hasta cuando al entrar en un bar vemos ambiente y hasta exclamamos incrédulos “y luego dicen que hay crisis”. Y es que la vida, más cruda, pero sigue con sonrisas, con buen humor y con ganas, aunque el estómago se tenga un poco más flácido o el coche se quede en el garaje.

Campofrío ha sacado un anuncio que levanta el ánimo. Lo lamentable es que tenga que levantarlo, porque deberíamos tener agallas para no haberlo bajado.

Lo importante del anuncio es lo que no dice, porque permite que completemos la lista de logros comunitarios indefinidamente y nos crezcamos.

Aunque no suelo comer cadáveres, es posible que me compre un fuet, que algo haremos.

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