
Yo voté a Rajoy Imaginemos que voté a Rajoy. ¿Y por qué no iba a hacerlo? En este país, por suerte, cada cual es libre de votar a quien le parezca. Al PSOE no le podía votar, habían demostrado sobradamente su incapacidad para sacar adelante al país y en su campaña preelectoral sólo nos atemorizaban con lo terrible que sería la llegada del PP al poder, pero no ofrecían ninguna salida del túnel en el que ellos mismos nos habían metido. Y en cuanto a votar a la izquierda, pues tampoco tenía mucho sentido. En este momento de la historia en el que el capitalismo se ha visto acorralado contra las cuerdas víctima de su propia ferocidad, la izquierda ha sido incapaz de hilvanar una alternativa creíble que pudiera acabar con una época y despertar a un nuevo amanecer socio-económico mundial. Nada, no han ofrecido nada más allá del pataleo. Tan solo algunas tenues voces aisladas de un puñado de intelectuales que no han cuajado en nada que pudiera ser abanderado para encauzar una revolución social. Oportunidad histórica perdida.
Así que votar al PP no era ninguna insensatez. Me prometieron que no solo no subirían los impuestos si no que los bajarían. Y me prometieron que bajo ningún concepto tocarían la sanidad y la educación: estos pilares de la sociedad eran intocables, dijeron. Y con estas premisas, prometieron que nos sacarían de la crisis. ¿Cómo no votarles? Sería una estupidez no hacerlo.
Pero me engañaron. Estos canallas me engañaron. ¿Y ahora qué? No hay vuelta atrás ya. El voto entró en la urna y fue un cheque en blanco para cuatro años. ¿Tengo derecho a mostrar ahora públicamente mi cólera? ¿Tendré que agachar la orejas en gesto de suplicar perdón ante las miradas indignadas de los que no votaron a Rajoy y que ya auguraban la ruina social que supondría su subida al poder?
Pero sí que se puede protestar. Y se debe. Si voté a Rajoy tengo derecho a salir a la calle y gritar mi rabia, porque una cosa es prever que guiará sus pasos hacia el modelo de España que a él como conservador, le gusta, pero lo que no se puede esperar ni se debe tolerar es que consigan tu voto con la mentira. Rajoy me mintió miserablemente, y no es posible quedarse en casa de brazos cruzados simplemente lamentándose en voz baja de puertas para adentro. Hay que salir a la calle, y hay que salir ya.
