Opiniones

Mabel Alquézar

¿Qué consigues practicando Yoga?

Cuando inicias la práctica lo primero que se descubre es que tienes un cuerpo y sobre todo cómo lo tienes, aunque se haya practicado actividad física, que ya es un encuentro con tu cuerpo, el Yoga te muestra que quedan muchos lugares dentro de ti por descubrir. La grandeza del  Yoga es que no solo se trata de realizar un ejercicio físico agradecido y relajante, es que además, permite encontrarte con los límites y toda la potencia de tu parte física y éste es el primer descubrimiento maravilloso que la práctica te ofrece. En pocas sesiones y sin ser un contorsionista,  empiezas a apreciar los primeros resultados. De una sesión de Yoga no se sale cansado,  se sale con vitalidad.

Es algo que suelen repetir los asistentes a la clase. Solo hay que fijarse en los rostros cuando entran y cuando salen, no tienen nada que ver.  La oxigenación del cuerpo, en otras palabras,  aprender a respirar,  contribuye también a experimentar esa sensación. Pero hay mucho más que ver en el Yoga.  Los ejercicios, la respiración y la relajación van abriendo un espacio interno al que pocas veces se presta atención. Es saber diferenciar qué es estar dentro y qué es estar fuera de uno mismo. Para ello es necesario  buscar una postura cómoda,  estar en silencio, con los ojos cerrados y concentrándonos en un punto concreto del cuerpo: el centro de la frente, el corazón o el ombligo y solo atentos a observar la respiración. La práctica  nos da la auténtica calma, a mi modo de ver,  no superable por ninguna otra cosa o circunstancia. Hay que probarlo para saberlo por que las palabras se quedan cortas. Y sin duda es mejor un minuto de práctica que cien de explicaciones.  El Yoga nos encamina hacia la meditación.

La meditación no es algo extraño, de hecho es más común de lo que se piensa aunque no se le dé ese nombre.  Realmente muchas personas tienen un momento así, no solo las que practicamos Yoga u otras técnicas de meditación. Un amigo me contaba que de vez en cuando se subía al tejado de casa, apoyaba la espalda contra la chimenea y se estaba así un rato. De vez en cuando necesitaba subir a tejado y estar así. “A mi mujer le digo que he subido a arreglar las goteras” me confesaba. Pero subía al tejado a estar un rato con él mismo. Muchas personas buscan alguna escusa para estar solos. Qué nos dejen en paz, decimos.  La cuestión es que si aprendes las técnicas del Yoga y la meditación estos mismos momentos se vuelven en si mismos más conscientes y esa consciencia la llevas encima casi todo el día. Esta práctica de un día y otro día  se convierte en un hábito y  el hábito pasará con el tiempo a formar parte de tu carácter, en el que la calma se irá instalando en tu vida. Vivir con calma no tiene precio. Estas son algunas de las cosas que yo he aprendido del Yoga, la meditación y la auto-observación:

La vida es diferente con Yoga.

El Yoga te ayuda a madurar, te da autenticidad.

El Yoga te sirve para pasar de la mente dispersa (estado habitual de la mente) a la mente concentrada.

Te prepara para que te pase lo que te pase, no te derrumbes.

El Yoga te descubre cómo auto-ayudarte y cuándo lo necesitas.

Te ayuda a comprenderte mejor y a comprender mejor a los demás.

Flexibiliza tu cuerpo,  tu mente y tus emociones.
Te hace más dueño de tus respuestas y menos dependiente de los automatismos que te dirigen.
El Yoga te hace más libre.

Con el Yoga descubres que quitando las emociones negativas frenadoras (miedo, vergüenza, timidez, apatía, desgana…) florece tu verdadero potencial.

El Yoga te enseña cómo vivir con comodidad dentro de tu cuerpo.

¡Ánimo y Buena Suerte!

Puedes seguirme en mi blog: lafilosofaharapienta.blogspot.com

 

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