Opiniones

Marco Negredo

¿Hay sueño?

 

El día amanece fresco y, aún sin ver asomar el sol cuando levanto, la pereza, si cabe, aún es mayor. Pero levanto. Un nuevo día despunta, un nuevo día para trabajar y luchar.

Sin embargo todo parece dormido. Parece no importar si el hospital de Alcañiz es o va a ser público, semipúblico o privado. Da igual, o parece importar bien poco,  si se cierran las minas porque si nos prejubilamos el dolor es menor.  Tampoco es de preocupar si la inversión en la escuela pública es menor en beneficio de la privada concertada. La razón, según muchos, es que los maestros y profesores tienen muchas vacaciones pero no saben, no queremos saber, que durante esas vacaciones siguen formándose, incluso preparando material para el próximo curso.

Sí que, a veces, oigo algo de la carretera nacional 232, muchos accidentes, mal estado, largos tiempos en obras,... Algo normal parece y por ello nadie sale a la calle a exigir su desdoblamiento.

Tras muchos años de espera, el ministerio de Fomento aprobó inicialmente la semana pasada el proyecto de desdoblamiento del tramo “aragonés”, así dicen los medios, de la N-232 para convertirlo en autovía, que comprende algo más de 30 km entre, Mallén, en la muga con Navarra, y Figueruelas y tiene un presupuesto estimado de casi 142 millones de euros. Por el momento no hay fecha para comenzar las obras y todo dependerá de que el Gobierno central habilite la partida económica necesaria para ejecutar los trabajos. Ahora, se abre el periodo de exposición pública para presentar alegaciones al proyecto y a las expropiaciones de terreno.

Pero aunque las mañanas ya sean frescas y nos de pereza levantar, amigas y amigos, arriba todos, ahora que igual se está a tiempo, y reivindiquemos  que la N232 no termina en Figueruelas, que en Aragón hay más tramo y que termina en la costa levantina. Que las obras no sea sólo para zaragozanos, Teruel, y el Bajo Aragón, también existimos.

No entiendo por qué los partidos políticos están tan contentos de tal “hazaña”, primero porque mientras no empiecen las obras, difícilmente podremos creerlo, pero fundamentalmente porque compañeros políticos, Aragón no es Zaragón y no sólo deben reivindicar las necesidades de una parte, la más poblada, la que más votos ofrece. Aragón somos todos, también las mujeres y hombres del Bajo Aragón.     Ahora nos toca a nosotros hacernos notar. ¿Levantamos ya o aún hay sueño?

 

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