
El Bajo y Alto Aragón llenan sus plazas y calles de hogueras. San Antón, San Fabián, San Sebastián o San Blas, entre otros, son santos rustidores y en las celebraciones que se hacen en su honor la característica común es la encendida de hogueras. Ya en la Edad Media las hogueras tenían la misión de ahuyentar unas veces demonios, otras malos espíritus pero también enfermedades que dejaban muchos muertos tiempos ha.
¿Y en la actualidad? La chera o llamarada que alumbra de ilusión y proteje a la ciudadanía tiene nombre de asociaciones y colectivos a los que me gustaría agradecer en este cantón de opinión. Para las malas enfermedades o malaquías que hoy nos preocupan sobremanera tenemos a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) con una labor encomiable la que desarrollan las Asambleyas locales bajoaragonesas o ASPANOA, Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragón de la que tengo la fortuna de pertenecer a su junta y que el duro caminar de los niños con cáncer y de sus familias, mi familia pasó por ello, sea más liso y menos empedrado. Otro colectivo a destacar es la Asociación de familiares de enfermos de Alzheimer y otras Demencias del Bajo Aragón (ADABA), con sede en Andorra.
¿Y de demonios y malos espíritus? Los gobiernos se encerrinan en mantener un sistema capitalista y neoliberal, más que obsoleto, que necesita de cambios, de otro tipo de políticos, de ideas renovadas y para ello nacieron el movimiento 15M y las varias asambleas de Indignadas e indignados que se han formado en las comarcas bajoaragonesas.
Como canta en aragonés el grupo Mallacán, en uno de sus trabajos Chera Chera con la esperanza de que el fuego nos proteja y que el deseo de un mundo mejor sea posible.
